En La Palma, la «isla bonita», tenemos una ruta espectacular y asequible que nos lleva al maravilloso interior de la Caldera de Taburiente y el Barranco de Las Angustias.

Te proponemos en esta ocasión una ruta circular (que otorga siempre cierto valor añadido) y de dificultad media a través del sendero PR-LP-13, que te llevará hacia el interior del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente y del Paisaje Protegido del Barranco de Las Angustias. Veamos sus detalles.


Comenzamos esta aventura en el parking de La Viña, ubicado al final del camino del mismo nombre, al que podemos llegar con vehículo particular una vez pasamos el puesto de información turística del Parque Nacional. El lugar está perfectamente acondicionado y es relativamente amplio, así que, salvo en temporada muy alta, podemos dejar el vehículo sin problemas y prepararnos para la ruta.
Nos dirigimos al final de parking y allí, ya encontramos las señales del PR-LP-13, sendero que guiará toda nuestra ruta y que viene desde el núcleo de Los Llanos de Aridane. Rumbo hacia el mirador de Los Brecitos y Barranco de Taburiente empezamos el recorrido.

El sendero pronto se pone cuesta arriba. Como puedes observar en el perfil longitudinal, nos encontramos, nada más empezar, con la parte más dura de la ruta. Se trata de una subida de unos 6 km, con pendiente bastante constante, y con un camino que zigzaguea por la ladera oeste del barranco para llevarnos desde los 220 a los 1089 metros de altitud, con un desnivel positivo de 869 metros.
El sendero se va cruzando constantemente con la carretera y transcurre por un paisaje rural de cultivos, salpicado por pequeños pinares y monteverde. Hay que tener en cuenta que el acceso de la carretera está limitado a los propietarios de fincas de la zona y a los taxis que suben a excursionistas que deciden afrontar la visita sin subir el duro repecho de Los Brecitos, por lo que apenas te encuentras con vehículos.

Si seguimos la filosofía de «caminates de la vida» hacer esta subida es imprescindible. Puedes coger el taxi y hacer cómodamente el sendero interior del Parque Nacional y bajar hasta el aparcamiento, es una opción muy buena, sobre todo si vas con niños o personas sin un tono físico adecuado. Pero para nosotr@s, el sudor y el calentón de piernas que se viene subiendo a Los Brecitos, es música celestial. Además, teniendo en cuenta que estamos frescos como lechugas (acabamos de empezar) y que la subida asusta más de la realidad, tampoco es para tanto, pues nos encontramos con que el recorrido es cómodo. En definitiva, la subida es bastante asequible. Y el premio final, cuando llegas arriba, es maravilloso.

Personalmente creo que es uno de los mejores lugares del Parque Nacional y de la isla, y uno de los mejores de los que he estado en la naturaleza. De esos que se quedan grabados. La imagen de las imponentes paredes de la Caldera y el espectacular pinar de su interior, son sobrecogedoras. Así que nada, si vas en plan senderismo, lugar de parada obligatoria. Si vas en plan trail running, no tengas tanta prisa por aquí, detente al menos un poquito para tomar aire y disfrutar unos segundos.
A partir de Los Brecitos, el sendero cambia el rumbo y la pendiente de forma marcada y comienza claramente a introducirnos en el interior de la Caldera. Nos encontramos una parte con suaves bajadas y tramos de llano, siempre por un sendero impecable y bien señalizado. En la primera parte de este sector, sobre nosotros cuelgan las imponentes paredes de la Caldera, al tiempo que nos introducimos en el espectacular pinar y comienza a escucharse el sonido de su avifauna. Este tramo, de unos 4 km, se va alejando poco a poco de las paredes y discurre hacia el centro de la Caldera, buscando la «playa» de Taburiente y la zona de acampada.

Durante esta parte del recorrido el rumor de agua es constante. En verano es posible que los pequeños riachuelos estén secos, pero en invierno, o tras días con lluvias, vamos cruzando pequeños barranquillos por los que discurre juguetona el agua. Cuando estamos aproximadamente en la mitad de la ruta, el sonido del agua aumenta, y llegamos a la conocida como «playa» de Taburiente, y que viene a ser el único curso de agua fijo existente en el archipiélago canario.
La «playa» es en realidad una zona amplia y llana por la que discurre el arroyo de Taburiente en su curso hacia el barranco de Las Angustias. Lugar que aprovechan los excursionistas y senderistas para refrescarse. Algunos incluso sacan sus toallas y toman el sol, por lo que llega a parecerse verdaderamente a una playa.

Tras una pequeña parada para descansar y refrescar el cuerpo, siempre respetando escrupulosamente el entorno y evitando su deterioro, cruzamos al otro lado del arroyo, para enseguida encontrarnos con las instalaciones del centro de información del Parque Nacional y la zona de acampada.
El lugar está muy bien acondicionado, y la verdad es que dan ganas de estar unos días allí de acampada, en un sitio tan espectacular. Apuntamos en la libreta hacer alguna ruta larga por la isla pernoctando en este lugar. Una breve parada en el centro de visitantes es también muy recomendable. ¡Que no todo es correr y correr!
Abandonamos con tristeza este precioso lugar, pues es de los pocos que conjugan con maestría la presencia de elementos e infraestructuras humanas con el respeto a la naturaleza, para seguir por nuestro sendero PR-LP-13. Comenzamos a partir de aquí a bajar en serio, pues nos encontramos con un tramo de unos 2 km de pendiente pronunciada, pero como todo el recorrido, en un sendero perfectamente habilitado y sin ninguna dificultad técnica.
Antes de llegar a Dos Aguas, nos encontramos con un pequeño desvío que nos lleva a la llamada Cascada de Colores. En mi recorrido estaba previsto acercarme a este punto, ya que había visto en algunas publicaciones, que pese a ser un lugar de origen antrópico, era bastante interesante. Sin embargo, justo en el cruce, unos caminantes de la vida que venían de vuelta me comentaron que la cascada estaba prácticamente seca. Teniendo en cuenta las prisas que a veces llevamos y la hora de salida del avión para volver a casa, decidí no acercarme al lugar. Aun así, queda apuntado en la libreta. Si volvemos por esos lares en condiciones de humedad y escorrentía más alta, pues nos acercaremos. Te dejo por aquí el enlace de un blog donde nos cuentan muy bien cómo es este lugar, pues de estos blogs, se alimentan corazones inquietos, y me encanta dar publicidad a experiencias similares a las que a mi me gusta contar.
https://lagavetavoladora.com/mejor-ruta-sendero-por-la-caldera-de-taburiente-la-palma/
Durante la bajada abandonaremos los límites del Parque Nacional y nos introduciremos en el Paisaje Protegido de Barranco de Las Angustias, salida de las aguas y de las personas hacia las zonas habitadas de Los Llanos de Aridane.

Tras este tramo, la bajada pierde pendiente y nos encontramos con un sector de la ruta muy cómodo. El sendero discurre mucha veces junto al arroyo, y observamos como el pinar va dejando paso a vegetación de fondo de barranco. Como suele suceder, estas bajadas se hacen un poco largas, fruto del cansancio de la jornada, pero el espectacular entorno natural y el sonido del agua hacen que se lleve muy cómodamente.
Pronto habremos llegado a la parte baja del barranco y nos encontraremos con el punto de partida, en el parking de La Viña. He de decir que en el ultimo tramo, por desgracia, nos encontramos con importantes poblaciones de rabo de gato, una especie exótica invasora que supone un peligro muy importante para la flora y el ecosistema local. Esperemos que las administraciones gestoras de estos espacios naturales, vayan tomando cartas en el asunto para remediar o minimizar este problema.

Una vez en el punto de partida, tenemos la suerte de estar muy cerca de Los Llanos de Aridane, un pueblo precioso con muchos lugares para descansar de la caminata tomando un buen refrigero o comida.
Para muchos, ésta es la mejor ruta para hacer en la isla de La Palma. Sin duda, es la mejor para conocer el interior del Parque Nacional. Claro que la famosa ruta del bastón, mucho más de montaña, ofrece unos paisajes espectaculares. Pero de esa, quizás, hablemos en otro momento.
Saludos, caminantes de la vida.
Coincido con tu opinión sobre el mirador de Los Brecitos, es un espectáculo.
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Un lugar maravilloso.
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Si quieres conocer los Parques Nacionales de España, éste de Taburiente se hace indispensable, sus paisajes, flora y fauna son únicas. No en vano, el cantón de Aceró era el reducto del caudillo Tanausú. El sendero está diseñado para deportistas experimentados. Llevar agua especialmente en verano para la bajada por el barranco.
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Sin duda de los Parques Nacionales más emblemáticos y espectaculares. Las paredes de la Caldera, el maravilloso pinar canario y el sonido del agua, son para mí sus tesoros más preciados. La ruta no es un paseo, pero creo que para alguien mas o menos experimentado y con buena forma física es muy asequible. Gracias por el comentario.
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