Subida invernal al techo de la Cordillera del Atlas y del Norte de África con noche en el Refugio del Toubkal. Una cima maravillosa a -11ºC y con vientos de 50km/h.
Tan cerca geográficamente, tan lejos culturalmente, la travesía del Toubkal en invierno ofrece la posibilidad de subir un 4.000 accesible y de disfrutar de uno de los paisajes de montaña más bellos del planeta.

Con sus 4.167 metros, el Toubkal es la montaña más alta del Atlas, la gran cordillera que separa el África mediterránea del desierto del Sáhara. Se trata de un área volcánica y de crestas alpinas ubicada en el denominado Alto Atlas, donde se encuentran otros 4 miles, como el Timesguida (4.089 m), el Ras (4.083 m) o el Imouzzer (4.010 m). Por su cercanía a Canarias y a España, es un 4 mil muy apetecible, bastante sencillo en verano, y, como veremos, con mayor atractivo alpinístico en invierno.
Sobrevolando el cielo marroquí, y según nos vamos acercando al aeropuerto de Menara, podemos divisar en su plenitud la grandilocuencia con las que nos hablan estas montañas del Alto Atlas. Su presencia impone y se observa claramente su carácter de barrera natural entre dos mundos muy distintos.

Una vez en tierra, y según nos acercamos, la aridez norteafricana deja paso a un paisaje de montaña y nieve (en invierno), surcado por innumerables riachuelos y profundos barrancos. Por otro lado, se disfruta de una aroma a cultura diferente, tan cercana, pero tan desconocida. En cuanto a la subida, es exigente pero accesible, no exenta de alpinismo en invierno, sobre todo con la gran cantidad de nieve que hallamos en la expedición que yo hice.
Aquí les dejo un pequeño video con algunos momentos de la ruta. Lo mejor para animarse a hacerla, aunque nunca un video (y menos con medios tan humildes como éste) hace honor a la majestuosa realidad de la montaña.
Para los que estén pensando en la ascensión, en visitar el lugar o, simplemente, quieran más información, les dejo como siempre un cuadro con información de interés y algunos detalles técnicos de la ruta.

El ascenso comienza desde Imilil y el camino va sorteando por pistas de tierra y senderos los diferentes caseríos y pequeños campos hasta llegar al control de entrada al Parque Nacional, una caseta y un pequeño garage ubicados en una llanura en la que desemboca el valle de subida. También pasaremos por Aremd, a casi 2.000 metros, siendo el poblado más elevado del Valle de Imilil.
A partir de este punto comienza el sendero de subida en sí, un camino bien marcado ya dentro del Parque Nacional y que discurre a lo largo del cauce del río Isougouanne. En este tramo ya aumenta algo la pendiente y continuamos pasando por pequeños núcleos de casas y pequeñas tiendas de comestibles, bebidas frescas y souvenirs. En invierno la mayoría se encuentran cerradas, pero siempre hay alguna abierta en la que aprovisionarse de forma económica si es necesario. Continuando por el sendero llegamos hasta el «Marabout de Sidi Chamharaouch», con una pequeña mezquita que es lugar de visita de muchos locales y un buen lugar de descanso a medio camino entre Imilil y los refugios. Llama la atención la gran roca pintada de blanco del Marabout, que es la morada de un espíritu benéfico protector. Es por ello que durante esta parte del camino nos encontramos todavía con gran cantidad de población local haciendo el camino.

A partir de aquí el sendero abandona la parte más cercana al cauce y asciende por ladera hasta la zona de los refugios. Nos encontramos alguna pequeña edificación aislada y nos vamos adentrando en el valle, plenamente rodeados ya por las grandes montañas. En condiciones de duro invierno ya solo nos encontramos con algunos montañeros y porteadores, y con los burros incansables, que abastecen los refugios y hacen de porteadores de algunos visitantes.
Al cabo de unas horas divisamos los refugios, el Les Muflons en primer término y detrás el del CAF.

En la segunda etapa, en condiciones de nieve importante, el sendero se pierde por completo y es necesario conocer el trayecto o guiarse por track o guía local. Nada más salir del refugio hay un primer tramo de fuerte pendiente hasta llegar a una ensenada amplia en medio de la montaña, que se puede atravesar prácticamente en línea recta.

Una vez superada esta gran ensenada, nos toca la parte final, la más dura y delicada de la subida en condiciones de nieve. Es muy recomendable el uso de crampones y piolet. Primero ascendemos por una fuerte pendiente hasta llegar a un primer corte donde ya se divisa la cima del Toubkal y todas las montañas circundantes. A partir de aquí, hay un pequeño paso delicado con caída importante, aunque no es un gran balcón. En nada hacemos la ultima arista y coronamos la cima.

Arriba, el paisaje es brutal. Pese a las condiciones de frio y viento, disfrutamos de ese momento especial tan difícil de explicar, y de un paisaje sobrecoger de montañas y cordillera, muy al estilo pirenaico, pero de mayor envergadura. Queda bajar, pero éste es el momento especial de esta pequeña aventura de montaña africana.
Hasta la próxima.