Mulhacén y Veleta desde Hoya de la Mora en un día.

Espectacular ruta en el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada que nos lleva a la primera y tercera cima de la península ibérica. Mulhacén 3478 metros. Veleta 3398 metros. ¡Imprescindible!

En esta entrada de Caminantes de la vida comparto una ruta que siempre estuvo en mi mente. Me permito el lujo de calificarla como imprescindible, sobre todo, si eres amante de la alta montaña y de subir a grandes cimas. Si para colmo, como fue mi caso, te acompaña gente muy querida (mi hermano y hermana), pues ya está todo dicho. Eso sí, ten en cuenta que se trata de una ruta dura, y que tal como está explicada aquí, es para realizarla en verano, finales de primavera o inicio del otoño. En invierno la nieve lo cambia todo.

Sobre Sierra Nevada podríamos escribir ríos de tinta, pero no es el objetivo de este blog y tampoco queremos aburrir al personal. Existe una inmensa bibliografía sobre este Parque Nacional (en el apartado de Parques Nacionales de Caminantes de la vida podrás encontrar información interesante). Basta comentar que Sierra Nevada es esencia del paisaje mediterráneo de alta montaña y de uno de los lugares más espectaculares de España. En mi humilde opinión, te presentamos aquí la mejor ruta que se puede hacer para entrar en su corazón y subir a sus dos grandes colosos, con permiso de La Alcazaba. Así que vamos al lío y descubramos una dura ruta de alta montaña de las imprescindibles, si o si.

Aparcamiento de Hoya de la Mora (2.550 m). Punto de inicio y final de la ruta.

Para acceder a esta ruta tienes que dirigirte hacia la urbanización de la estación de esquí de Sierra Nevada, en el muncipio de Monachil, a pocos kilómetros de Granada capital de provincia. Como siempre, te dejo en este cuadro los detalles técnicos principales para poder afrontar la ruta con éxito. Recuerda que si tienes dudas, siempre puedes recurrir a guías profesionales.

Fuente y elaboración propia.

Empezamos a «dar pata» en el aparcamiento de Hoya de La Mora, a donde podemos llegar en coche o subir en transporte público. Desde este punto vemos perfectamente la cima del Veleta y hacia allí debemos dirigir nuestra mirada y nuestros pies. Aquí comienza una subida algo dura, pero como estamos frescos, muy asequible. El camino que sale del aparcamiento tiene miles de senderos secundarios y bifurcaciones, pero no hay que preocuparse, el objetivo está a la vista y es la cima del Veleta. La verdad es que no termino de entender como no existe un único sendero homologado y señalizado que suba al Veleta.

La realidad es que nos encontramos con una carretera asfaltada que sube casi hasta la cima, por la que podrías darte un largo paseo hasta casi coronar. La carretera serpentea por la subida para evitar la pendiente, y en torno a ella, se bifurcan una gran cantidad de caminos abiertos por el transitar de senderistas y caminantes. Creo humildemente que no tiene sentido, pues con un único sendero homologado y señalizado el impacto en el paisaje y la montaña sería mucho menor, pero la realidad es que puedes subir casi por donde te da la gana. Dicho esto, no te preocupes, que aquí todos los caminos llevan al Veleta (Roma), y solo hace falta levantar la cabeza para seguir en pos del objetivo. Mi consejo es que vayas siguiendo desde la Hoya de La Mora los caminos que en linea recta más se dirijan hacia la cima que tienes ante tus ojos.

Posiciones del Veleta. Parada del bus del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres Norte.

Si quieres hacer esta ruta mas suave, tienes la posibilidad de tomar el bus lanzadera del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres y ahorrarte gran parte de la primera subida. El servicio es excelente y da información sobre todo el Parque Nacional. Te deja en las Posiciones del Veleta, ahorrando mucha subida pero también ahorrando mucha aventura. Tú decides.

Subiendo hacia el Veleta y la pista de los tres miles

Una vez llegamos a las posiciones del Veleta (reducto de combate de la Guerra Civil) tenemos los senderos que siguen subiendo hacia la cima. Nosotros, en esta ruta, hemos decidido dejar la cumbre del Veleta para el final, por lo que a partir de este punto, nos olvidamos de la cercana cima del Veleta y continuamos por la carretera asfaltada bordeando la montaña para dirigirnos al Mulhacén, techo de la península ibérica.

El primer objetivo es acercarnos hacía la pista de los tres miles y el refugio de La Carihuela. Hacemos algunos «zig zag» en la carretera hasta llegar a una clara bifurcación. Aquí la carretera asfaltada sigue hasta la cumbre del Veleta y se deriva una pista de tierra que nos obliga a bordear la montaña. Es el comienzo de la pista conocida como de los tres miles.

Cruce de la carretera con la pista forestal hacia refugio de la Carihuela.

En esta zona, aun siendo pleno verano, encontramos restos de nieve que nos alegran el paso. El recorrido comienza a ser cómodo pues la pendiente se hace más asequible. Una vez bordeamos el Veleta, comenzamos a descender siguiendo por la pista hasta llegar a un punto clave de la ruta. En una curva hacia la derecha, encontraremos un pequeño sendero que va hacia el llamado paso de Los Guías.

Si no padeces de vértigo y tienes unas mínimas nociones de transito vertical y en altura, lo mejor es coger este camino y disfrutar de una ruta singular y maravillosa, ahorrando de paso unos buenos metros de camino.

Intersección de la pista con el sendero que lleva al Paso de Los Guías.

Para los que amamos la montaña y la naturaleza, siempre es bienvenido dejar una pista y entrar en un pequeño sendero. Se trata de unos pocos centenares de metros que nos van llevando hacia un desfiladero por el que se ve claramente como se ataja el recorrido de la pista principal. Una vez llegamos al corte, nos espera de lleno el paso que está acondicionado con una cadena anclada a la roca.

El paso de Los Guías no es complicado. Con un poco de experiencia es solo una pequeña aventura divertida. Nada más. Pero ojo, si tienes vértigo o no estás seguro, lo mejor es dar marcha atrás y seguir por la pista. Tampoco se ahorra tanto camino y de valientes está lleno el cementerio. Nosotros hicimos el paso con confianza y seguridad, pero vamos, que si no te atreves, no pasa nada, la ruta no pierde interés.

Para hacer el paso solo hay que tener tres cosas bien claras:

  1. Vigilar que no hayan cabras montesas en lo alto que puedan hacer caer piedras al asustarse con nuestra presencia.
  2. Agarrarse bien a la cadena y caminar con paso firme.
  3. Disfrutar de la experiencia pero con sensatez y sin hacer el payaso.
Paso de Los Guías.

Una vez superamos el paso, el sendero continua descendiendo hasta volver a enlazar con la pista. Hemos atajado un pequeño trecho.

Regresamos a la pista de los tres miles tras atajar por el Paso de Los Guías.

Ante nuestros ojos se abre un largo tramo de pista por el que hay que andar o correr con el imponente Mulhacén al fondo. Pasamos por el Portillo de Río Seco y a la derecha tenemos una maravillosa vista con las Lagunas del Río Seco. Hacia la izquierda tendremos que aprovechar los pequeños cortes para observar las vistas. La pista es prácticamente llana y muy cómoda, pero con viento fuerte e insolación, no se hace tan cómoda.

Portillo del Río Seco, con vistas hacia el Mulhacén, las Lagunas del Portillo Seco y la pista de los tres miles.

El siguiente objetivo es alcanzar el tramo de la Loma Pelá. Se trata del segundo tramo de atajo en el que abandonaremos la pista principal. El sendero se puede observar marcado en la loma desde la distancia. Si vamos fijándonos al margen izquierdo de la pista encontraremos fácilmente el inicio del mismo.

Desviación en la pista para coger el atajo por Loma Pelá.

En el sendero no solo cambia la amplitud del camino, sino también la pendiente. No es un tramo excesivamente duro pero de nuevo el viento puede jugar un papel esencial. Mientras subimos, el Mulhacén se esconde tras la loma. Uno de los momentos mágicos de la ruta es cuando vamos llegando al final de la misma y ante nosotros aparece ya la base del Mulhacén y el camino para su subida. La Laguna y el refugio de La Caldera aumentan la belleza de la imagen que aparece ante nuestros ojos.

En la arista de Loma Pelá, con La Laguna de la Caldera en primer término y el Mulhacén al fondo.

Tras coger un poco de aire y las fotos de rigor, comenzamos a bajar la Loma Pelá hacia el refugio de La Caldera, siempre visible a los pies del Mulhacén. Para encontrar la bajada correcta es necesario fijarse bien desde arriba, sobre todo si todavía queda nieve. Continua desde la misma arista de la loma a la que hemos llegado. No te desvíes.

Este tramo de bajada tiene algunas rocas sueltas y terreno movedizo, pero con las precauciones necesarias y paso firme no es peligrosa. Descendiendo vamos dejando la Laguna de La Caldera a nuestra derecha hasta superarla, haciendo ya el ultimo tramo que nos lleva al refugio de La Caldera, en los mismos pies del Mulhacén.

Bajando por el atajo de Loma Pelá hacia el refugio de La Caldera.
Refugio de La Caldera. (3.065 m)

El refugio es un lujo. Por lo menos, cuando estuvimos nosotros, estaba todo perfectamente limpio y ordenado. Dan ganas de hacer la versión de la ruta en dos días para pasar la noche en un lugar tan sobrecogedor. Para ser un pequeño refugio de alta montaña no guardado está muy, pero que muy bien. Pero en nuestra aventura solo hay tiempo para un pequeño descanso, sobre todo intentando refugiarnos unos minutos del intenso viento.

La subida al Mulhacén no tiene ninguna dificultad técnica, más allá del posible viento. En nuestra subida, esta condición meteorológica adversa fue determinante, hasta el punto de casi hacernos abandonar. El ultimo desnivel que hay que salvar es de poco más de 400 metros. Sin embargo, la altura y los kilómetros acumulados hacen que no sea ningún paseo. En el tramo central, además, la pendiente es bastante acusada.

En la subida al Mulhacén

El sendero de subida desde esta vertiente se divide en dos caminos principales que se ven claramente desde la pista y el refugio. No hay pérdida posible. Ambos senderos confluyen cuando nos acercamos a la ultima arista que da acceso a la cima. En nuestra subida, sin duda lo peor fue el viento, con rachas de más de 100 km/hora que hacían tambalearse el cuerpo. De hecho, el ultimo tramo lo subimos a rastras, agachados para evitar la fuerza del viento. En este vídeo les dejamos un resumen de este paso.

Terribles rachas de viento llegando a la cima del Mulhacen

Por suerte, el viento no pudo impedir que coronáramos la cima. Llegamos al techo de la península ibérica para disfrutar de unas vistas espectaculares y de la sensación tan maravillosa que da la alta montaña en sus cimas. Arriba descubrimos que el terrible viento se encontraba principalmente en la vertiente oeste, por la que habíamos subido. En la cumbre, aun con viento, éste no se parece para nada a lo que hemos padecido en la subida, por lo que se puede disfrutar de un rato de descanso, fotos y sabor a victoria.

En la cima del Mulhacén, techo de la península ibérica.

Para broche de oro, llegamos arriba y no hay nadie. Bueno, mentira, si ves el siguiente vídeo verás que si había «alguien». Durante el rato que pasamos en la cima solo nos visitan otros tres montañeros, una situación casi inaudita para la época del año, en la que el viento y el coronavirus han tenido mucho que ver.

Sin ganas de dejar la cima (con mucho menos viento que la bajada que nos espera), no queda otra que emprender el regreso. Decimos adiós a las vistas desde el pico y comenzamos a descender de nuevo hacia el refugio de La Caldera.

Cabras montesas nos acompañan en el descanso en La Caldera

Tras un descanso en el refugio para descansar el cuerpo y descansar del viento, decidimos realizar la vuelta por la pista, bordeando Loma Pelá. De esta forma haremos una especie de pequeña circular y no volveremos sobre nuestros pasos.

El regreso hacia la zona del Veleta se hace largo, siempre llaneando con pequeñas pendientes por el tramo de pista, descubriendo nuevas vistas maravillosas hacia la parte de Capileira. Volveremos a pasar por los cruces con los senderos de Lomá Pelá y del paso de Los Guías por los que hicimos la ida, y en este caso seguiremos siempre el recorrido de la pista, sin pérdida.

Recorrido bordeando la Loma Pelá
Larga pista de vuelta a la zona del Veleta.

Hasta que llegamos de nuevo a la zona del Veleta, donde nos encontramos el cruce con la carretera que sube hasta casi la cumbre. Ya con cansancio acumulado emprendemos el ascenso, con el mismo «truco» que en la subida desde Hoya de La Mora: mirada al frente y enlazar los senderos que nos llevan directos a la cima.

Llegamos al cruce para subir el Veleta.

La subida se hace dura por la acumulación de horas y kilómetros en las piernas, aunque es muy corta. Así que, si llegas cansado o cansada, piensa que solo queda este ultimo esfuerzo. Además, después de coronar el Veleta, sin has agotado las pilas por completo, siempre puedes usar el bus del servicio de interpretación de altas cumbres para realizar cómodamente la bajada hasta el parking de Hoya de La Mora.

Ultimas rampas del Veleta

La cima del Veleta no tiene nada que envidiar a la del Mulhacen. Las vistas son también espectaculares, en este caso sobre todo hacia el propio Mulhacén y La Alcazaba. Algo más expuesta, el viento se hace también notar (no se iba a llamar Veleta por que sí). Arriba la sensación es de estar a la misma altitud del Mulhacén, ya que a la distancia los menos de 100 metros de diferencia no se perciben. Les dejo dos imágenes de las muchas preciosas panorámicas que se pueden obtener en la cima.

Cima del Veleta con vistas hacia el Mulhacen y La Alcazaba.
Desfiladero del Veleta y vistas hacia el norte.

Abandonamos el Veleta y vamos llegando al final de la aventura. Solo nos queda la tendida bajada hacia Hoya de La Mora, donde temprano por la mañana habíamos dejado el coche. La bajada es maravillosa para hacerla corriendo, si te quedan fuerzas. Como ya hemos disfrutado del paisaje de la zona en la ida, podemos terminar de soltar las piernas por unos senderos bien marcados que invitan al trote sin mucha dificultad técnica.

Bajando del Veleta a Hoya de La Mora
Monumento Virgen de Las Nieves.

Tras pasar por el monumento a la Virgen de Las Nieves llegamos al final. Ya estamos en el parking, donde en épocas normales (no post-covid), te espera un kiosko y la posibilidad de tomar un refresco, una cerveza o lo que quieras, bien frío. Y sobre todo de disfrutar y volver a mirar hacia arriba, hacia la cima del Veleta, desde donde venimos.

Sinceramente creo que nos encontramos ante una de las imprescindibles. La posibilidad de hacer dos tres miles (la primera y la tercera montañas más altas de la península) en un solo día y sin grandes dificultades técnicas supone un gran valor añadido. Yo lo disfruté muchísimo. Ya sabes, solo hay que planteárselo y tirar adelante.

Saludos montañeros.

Equipazo en la cima del Mulhacén.

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