Un cráter espectacular, un paisaje sobrecogedor y una cima de más de 3000 m. Casi todo, al alcance de muchos. Disponible todo el año para montañeros con algo de experiencia.
La montaña olvidada de Tenerife ofrece sensaciones increíbles. Todo el mundo quiere subir al Teide, pero aquí te presentamos una ruta complementaria y circular que ofrece lo mejor del Parque Nacional. Imprescindible.

En el centro de la isla de Tenerife se alzan majestuosos el Teide y el Pico Viejo, conformando casi una misma montaña, pero con estructura y características diferentes. La más conocida, por supuesto, es el Teide, techo del estado español. A su lado se alza el espectacular Pico Viejo, también conocido como Montaña Chahorra, con un cráter de grandes dimensiones y con sus 3135 metros de altitud. Hoy vamos a acercarnos a este apetecible 3000, ubicado en el incomparable marco del Parque Nacional de Las Cañadas del Teide.
El Pico Viejo forma parte del complejo volcánico Pico Viejo-Teide, que comenzó a formarse hace aproximadamente 200.000 años en el centro de la isla. Este complejo surgió de la superposición de los productos emitidos a través de dos grandes bocas eruptivas que dieron lugar a la construcción de dos conos adosados: El Teide y Pico Viejo. De ahí, que hoy en día tengan la apariencia de dos grandes montañas hermanas unidas.
La subida al Pico Viejo es un buen reto de iniciación a los tres miles. No podemos olvidar que se trata de alta montaña, por lo que es necesario disponer de buena preparación física y de los conocimientos necesarios. No es un actividad de senderismo para cualquiera. Dicho esto, tanto por las condiciones climáticas, la ausencia de nieve casi todo el año, así como la existencia de senderos bien marcados y señalizados que nos llevan hasta la cima, supone un aliciente y una oportunidad para empezar el reto de los tres miles, siempre más sencillos aquí, que en Pirineos u otras cordilleras.

Vayamos al lío. Para subir a la zona del cráter de Pico Viejo existen tres senderos homologados y señalizados del Parque Nacional: Sendero 9 Teide-Pico Viejo, Sendero, Sendero 23 de Regatones Negros y Sendero 28 de Chafarí. Yo he subido y bajado en varias ocasiones por todos ellos. En esta publicación te propongo la que, para mí, es la mejor alternativa, realizando una ruta circular subiendo por el Sendero 9 y bajando por el 28, uniendo luego ambos puntos por el sedero 32. Cualquier otra opción utilizando estos tres senderos es buena, pero personalmente, recomiendo lo siguiente:
1.- No subir por el sendero 28 de Chafarí. Tiene largos tramos de material suelto que añade una dureza innecesaria. Sin embargo, si te gustan las bajadas técnicas, es maravilloso para bajar.
2.- Si buscas tranquilidad, el sendero 9 es ideal, ya que para subir por Regatones Negros primero hay que pasar por el sendero de «La Catedral y Los Roques», mucho más transitado.
Como siempre, aquí tienes los detalles técnicos de la ruta.


La ruta comienza, como hemos dicho, en el parking del Mirador de las Narices del Teide. El primer tramo, de unos dos kilómetros, transcurre por un sedero prácticamente llano e incluso con pequeños descensos que nos dirige hacia la base del volcán, bordeándolo por su izquierda. Es un pequeño tramo de acercamiento, bastante cómodo y en buenas condiciones, muy variado y que transcurre alternando coladas volcánicas recientes con momentos en los que incluso pasamos por debajo de pequeños pinos.


A partir del km 2 y hasta el km 7 de la ruta, la pendiente comienza a ser considerable. Es el tramo de verdadera ascensión al Pico Viejo. Como verás se trata de un tramo de solo de 5 km, pero que salva un desnivel positivo de unos 1.100 metros. A ello hay que añadir las condiciones de altura y lo resbaladizo del terreno en algunos tramos.
En este tramo ganamos altura fácilmente y pronto comenzamos a tener vistas espectaculares del circo de Las Cañadas del Teide y de la parte oeste de la isla. La vegetación va desapareciendo poco a poco y el paisaje agreste volcánico comienza a tomar absoluto protagonismo.


Tras poco más de tres kilómetros de dura subida por pendientes infernales llegamos a un punto importante de la ruta, en torno al kilómetro 5,5. Se trata del cruce entre los senderos 9 y 28. El lugar merece un pequeño descanso para admirar el paisaje. Además, puede venir bien para coger aire, porque la pendiente no va a parar de subir ya hasta la cima del Pico Viejo. Hasta este punto deberemos retornar después para realizar el descenso por el sendero 28 de Chafarí.

A partir de este punto nos quedan apenas dos kilómetros, pero de dura subida, por terreno pedregoso y resbaladizo, ya rozando los 3000 metros, con lo que eso supone en cuanto al oxigeno. Pero una vez arriba podemos respirar profundo y admirar el maravilloso lugar al que hemos llegado. Pico Viejo es una cima preciosa, de las más bonitas que he pisado, principalmente por tres motivos:
1.- El espectacular cráter que durante la subida no se aprecia. Cuando llegas arriba piensas que es imposible que ese enorme hueco hubiese estado ahí. Hablamos de un cráter de 800 m de diámetro y una profundidad máxima de 225 m, que en su momento, albergó un impresionante lago de lava. Una maravilla geológica.

2.- Las vistas al Teide y su unión fraternal. Desde la cima de Pico Viejo se admira el imponente Teide y se puede ver como está unido como un hermano mayor al Pico Viejo.


3.- Al igual que en el Teide se puede observar la panorámica de Las Cañadas y, dependiendo de la nubosidad, varias islas. Pero además, podemos admirar la parte más «salvajemente volcánica» del parque, con las coladas recientes de la erupción de 1798, cuando Pico Viejo entró en acción dando lugar a una de las erupciones históricas de Tenerife, en la que estuvo expulsando lava, cenizas y piroclastos durante aproximadamente tres meses. El resultado hoy en día es una inmensa superficie de materiales negros extendidos por el sector sur.

Bordeando el cráter y recorriendo la cima en busca de panorámicas interesantes hemos añadido un kilómetro más a la ruta. Toca bajar. Ese momento que siempre llega en la montaña. Para ello retornamos sobre nuestros pasos hasta el cruce con el sendero 28
A partir de este punto, con aproximadamente 9 kilómetros recorridos, comenzamos el descenso de Chafarí. La primera parte, durante unos 2 kilómetros, la bajada transcurre por un sendero marcado sobre la zahorra negra que serpentea la ladera de material volcánico. La pendiente es aquí muy acusada. Si eres de Trail running es una maravilla para correr. Un descenso técnico en el que parece que vuelas. Eso si, debes ir con muchísimo cuidado, no solo para evitar una caída, sino además porque nos encontramos en una zona de alto valor ecológico y muy frágil, en la que hay que evitar a toda costa salirse del sendero marcado y erosionar el terreno.
Al final de este sendero de bajada, enlazamos con una antigua pista, de unos dos metros de ancho, y en la que la pendiente es mucho menor. Este tramo, mucho más sencillo y cómodo, es de unos 3 kilómetros, y nos llevará hasta el cruce de la TF-28.

Tras el descenso y con unos 14 kilómetros de dura ruta en los pies, podemos aprovechar para un descanso. Ya solo nos queda retornar al aparcamiento del Mirador de Narices del Teide, donde comenzamos la ruta. Este ultimo trayecto se puede realizar incluso por la propia TF-28, pero no es para nada recomendable, debido a la peligrosidad por la alta velocidad a la que transitan los vehículos y la total desprotección de los peatones. Por ello, utilizaremos un tramo del sendero 32 del Parque Nacional, que se encuentra señalizado en este punto. El mismo transcurre paralelo a la carretera, a pocos metros de distancia, siendo una opción mucho más apetecible que recorrer asfalto.
Hemos llegado al final del trayecto. Recuerda que si te animas a afrontar esta ruta, debes tener máximo respeto por el entorno y la normativa de protección medioambiental. Nos encontramos en un Parque Nacional. Además, Montaña Chahorra y el Teide son dos referentes dentro de la mitología guanche, consideradas montañas sagradas asociadas a dioses por los antiguos pobladores de la isla. Si tienes alguna duda o quieres consultar algo, ya sabes, deja tu comentario o contacta por privado.
¡Estupendo reportaje! Me temo que ya no lo haré. Esta subida al Pico Viejo la hice solo una vez, con 18-19, añitos, creo recordar. Al Teide sí que subí muchas veces en esa época de juventud.
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Gracias lotaviano. Nunca es tarde si la dicha es buena.
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