Playas salvajes en la costa de Los Realejos, Tenerife.

Aprovechando las grandes mareas de finales de verano, realizamos un recorrido para descubrir las impresionantes calas de arena negra de la costa realejera.

Cerca de casa se encuentran Los Roques, La Fajana, Castro y La Grimona. 4 playas naturales para enamorarse.

LA IDEA: En esta ocasión nos quedamos muy cerca de casa. Tenemos la suerte de vivir aquí, y por mucho que viajemos y descubramos lugares maravillosos, éstos no tienen nada que envidiar a lo que, por suerte, tenemos al lado. Abandonamos la montaña y nos vamos a la costa para disfrutar de una ruta en la que combinar el deporte con el ocio y el disfrute de paisajes litorales preciosos.

Esta ruta la podemos hacer en cualquier época del año, siendo un recorrido lleno de atractivos naturales y culturales, pero en esta publicación añadimos la posibilidad de realizar el trayecto a finales de verano, aprovechando las amplias mareas y bajamares para acceder y disfrutar de estas increíbles playas salvajes, que en esta época del año visten sus mejores galas de arena negra.

Como vemos en el siguiente mapa, te proponemos una ruta sencilla pero no exenta de dureza, ideal para la práctica del senderismo o para un buen entreno de trail running.

Mapa del recorrido.

PUNTOS DE INTERÉS.

Playa de Los Roques: Pequeña cala cubierta por callaos durante casi todo el año. En estas fechas se descubre como una preciosa playa de arena negra, ubicada junto a la urbanización del Hotel Maritim y bajo el barrio del Toscal, en el límite del Paisaje Protegido de Rambla de Castro. Destacan por su belleza los dos imponentes Roques que dominan la cala y que durante este periodo de bajamar quedan incluso accesibles desde la arena.

Playa de Los Roques

Ruinas del elevador de aguas de la Gordejuela: Edificio construido en el año 1903 por la familia Hamilton que albergó la primera máquina de vapor de la isla y que se utilizaba para elevar las aguas de los nacientes hacia las zonas del cultivo de plátanos. Hoy en día se trata de unas ruinas visibles desde gran parte de la costa, imponentes y con cierto encanto. Es una lástima que no se haya podido conservar como valor patrimonial. No se trata de Abu Shimbel, ni de Petra, pero tras viralizarse ciertas publicaciones de propaganda, se ha convertido en todo un éxito del «cazafotos» como ruinas atractivas en el paisaje.

Ruinas de Gordejuela y playa de La Fajana.

Playa de La Fajana: Estrecha cala de callaos durante gran parte del año, en esta época se convierte en una enorme playa de arena negra, sobre todo en la bajamar. Interesante para la práctica del surf y muy peligrosa en cuanto a corrientes y oleaje. Debido a su complicada accesibilidad, se trata de la más agreste y salvaje de todas, con una belleza paisajística brutal, enclavada en un entorno natural aislado, solo contemplado por la presencia de las ruinas de Gordejuela y los antiguos estanques para acumular agua de los nacientes.

Playa de La Fajana

Fortín de San Fernando: Pequeña fortaleza ubicada en el corazón de la Rambla de Castro, sobre los riscos entre las playas de La Fajana y Castro. Fue construida a finales del siglo XVIII para la vigilancia de esta zona de la costa, con el objetivo de evitar ataques piratas a la Hacienda. Ha sido rehabilitado hace poco y conserva un gran atractivo cultural gracias a la presencia de los antiguos cañones que aun se encuentran en el fortín. Las vistas son impagables.

Fortín de San Fernando

Playa de Castro: Toma su nombre de la antigua Hacienda y constituye el centro del Paisaje Protegido. Pequeña cala de callaos durante gran parte del año, en está época se convierte en una playa de arena negra de dimensiones considerables. Quizás la más atractiva desde el punto de vista paisajístico, por la belleza de su entorno acantilado y por la presencia del inconfundible Roque del Camello. Prácticamente desierta en el pasado, en los últimos tiempos se ha facilitado el acceso y su uso. La presencia de un pequeño naciente de agua que vierte desde el acantilado (hay que reconocer que tiene cierto encanto), se ha convertido en una autentica moda «cazafotos» y se ha viralizado en redes sociales, llevando, en momentos puntuales, a una afluencia que puede superar la capacidad de carga del entorno natural. Peligrosa con corrientes y oleaje.

Playa de Castro.

Casona de Castro y palmeral: Edificio principal de la Hacienda de los Castro construido en el siglo XVI y rehabilitado a finales del siglo pasado. Se sitúa en el centro de la antigua Hacienda y del espacio natural protegido. De gran belleza y valor arquitectónico y patrimonial, se encuentra rodeado de, probablemente, el mejor palmeral de palmera canaria (Phoenix canariensis) que alberga la isla de Tenerife. Una imagen vale más que mil palabras.

Hacienda de Castro y palmeral.

Playa del Socorro: Es la gran playa seminatural de arena negra de la zona. Ideal para el baño y famosa por la práctica del surf. Es muy peligrosa por las corrientes y el oleaje, aunque tiene un excepcional servicio de socorrismo al ser una playa casi urbana y de acceso rodado. Goza de algunos servicios interesantes, sobre todo de cara a esta ruta, tenemos el Kiosco de Doña Carmen, ideal para un refrigerio en el camino.

Playa del Socorro

Playa de La Grimona: Ubicada junto a la playa del Socorro, es el punto donde acaba nuestro recorrido. En invierno no es ni siquiera una playa o cala, sino que se configura como un continuo de rocas y callaos en la costa. En esta época, con la pleamar, aparece una pequeña cala de arena negra rodeada del acantilado.

Playa de La Grimona.

EL RECORRIDO: Como es habitual, adjuntamos ficha técnica de la ruta.

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El recorrido es bastante identificable y no tiene pérdida. Se trata de seguir en todo momento el sendero de la costa de Los Realejos, denominado también sendero del agua, que atraviesa el Paisaje Protegido la Rambla de Castro y que une la zona urbana del Puerto del La Cruz con la playa del Socorro. También es un sendero muy conocido debido a que forma parte de la Tenerife Blue Trail, siendo el ultimo tramo que conecta con la llegada al Puerto de la Cruz.

Existen diferentes bifurcaciones y desvíos que conectan este sendero con diferentes urbanizaciones. Deberemos obviar éstas y seguir siempre el camino que va bordeando el litoral, cogiendo solo las conexiones que nos llevan hasta cada una de las playas, que son las siguientes:

Los Roques: El acceso se encuentra en el mismo comienzo del sendero, en la zona urbana del Hotel Maritim. Sin embargo, en la actualidad se encuentra cerrado por desprendimientos. Existe un camino alternativo que ha sido señalizado y que transita por la parte superior, en el entorno de la urbanización Romántica II. Una vez llegamos al Mirador de la Urbanización, existe un camino que nos lleva hacia otro mirador más cercano a la playa y su entorno inmediato. (Véase advertencias en ficha técnica).

La Fajana: Siguiendo el sendero la costa, y una vez hemos pasado la zona de las ruinas del elevador de agua de la Gordejuela, encontramos un tramo de pronunciado descenso con una valla de madera. Al finalizar el mismo cruzamos un pequeño puente y encontramos un desvió hacia el mar (ojo no esta señalizado). Tras un pronunciado tramo de escaleras llegaremos a un viejo estanque y unas ruinas en el mismo litoral. De aquí a la playa es obligado cruzar entre los grandes bloques de piedras y callados, siempre con las advertencias realizadas en la ficha técnica y teniendo en cuenta la peligrosidad.

Castro: En el sentido elegido en esta ruta, justo antes de la Casona de Castro, encontramos varios desvíos que nos llevan al Fortín de San Fernando y a la playa de Castro. Siempre bajando hacia el mar, no tiene perdida, pues el camino ha sido rehabilitado y acondicionado hace poco, y es bastante accesible para cualquiera.

La Grimona: El acceso se realiza desde la Playa del Socorro, aprovechando la bajamar y por la misma arena de la playa. Existe un pequeño camino en parte alta, sobre los callados, que permite conectar con la zona sin la existencia de amplias bajamares. Sin embargo, es un sendero con cierto peligro por desprendimientos y sin ningún tipo seguridad.

Cañones en el Fortín de San Fernando.

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