Una ruta para disfrutar con todos los sentidos en Buenavista del Norte, Tenerife.
Quizás, el mejor recorrido dentro del maravilloso Parque Rural de Teno.
Asomado en el Camino del Risco, Teno adquiere un magnetismo especial.
Hablo en serio. Personalmente, creo que esta ruta es de las mejores que podrás hacer en Tenerife. Así de contundente. Se trata de una de las muchas maravillas de Teno, espacio natural protegido clasificado como Parque Rural, que es una de las joyas más valiosas y menos conocidas del archituristico archipiélago canario.
No es un paseo por un parque urbano, ni una ruta fácil. Pero tampoco es nada del otro mundo para los amantes del senderismo o el trail running. Para ponernos en situación, antes de hablar un poco de sus maravillas, como siempre, te dejo los detalles técnicos de la ruta para que te animes a realizarla.
Resumen técnico. Elaboración propia.
El recorrido asciende por el camino del Risco, un sendero cargado de historia que, hasta los años 70 del siglo pasado, era la principal vía de comunicación entre los caseríos de Teno y el pueblo de Buenavista. Por sus empinadas pendientes transitaban los teneros de forma obligada para intercambiar productos, ir a misa, casarse e, incluso, enterrar a sus muertos. Por él, bajaban los novios e invitados de las bodas, siempre con sus mejores galas. Aunque parezca increíble, por sus empinadas pendientes descendían cargados con las cajas comunales a los difuntos de los caserios.
Iniciamos el recorrido en el pueblo de Buenavista. En este caso, hemos optado por la pequeña área recreativa de Cruz de Toledo, lugar donde podemos dejar el coche sin problemas o acceder en transporte público. Tomamos la carretera TF-445 en dirección a la punta de Teno, y tras poco menos de dos primeros kilometros por asfalto, llegamos al cruce donde comienza el camino del Risco, perfectamente indicado por señales y con un gran estanque circular al lado que no tiene pérdida. En ese lugar también se encuentra la barrera que controla el acceso de vehículos a la Punta de Teno. El antiguo camino está homologado como un sendero de pequeño recorrido por el Cabildo de Tenerife y la oficina del Parque Rural, que responde a la nomenclatura PR-TF-58.
Comienzo del PR-TF-58. Cruce con la carretera hacia la Punta de Teno.
La primera parte del camino transita por el fondo del barranco de Bujamé, en un tramo empedrado en el que se debe atender a las señales de continuidad (barras blancas y amarillas) para no desviarnos. Pronto tomamos la ladera oeste y el camino comienza a ascender haciendo zigzag. Comienza aquí la parte dura del recorrido, un tramo de aproximadamente 3 kilómetros donde la pendiente asciende considerablemente.
Primera parte del sendero por fondo de barranco. Atención a las señales de continuidad.
Según vamos ascendiendo, podemos aprovechar pequeños descansos para mirar hacia atrás, y ver como se va alejando a nuestra vista la plataforma de la isla baja. El paisaje cada vez es más espectacular, ya que nos vamos adentrando en la naturaleza más salvaje del escarpado barranco y sus riscos, mientras vamos ascendiendo y disfrutando de unas vistas espectaculares hacia la costa.
Ganando altura según ascendemos el camino del Risco.
Durante el recorrido del camino del Risco nos encontramos con gran cantidad de cuevas con signos evidentes de haber sido improvisados refugios en territorio hostil. El sendero está labrado en la roca, aprovechando cada resquicio de la ladera para ascender las curvas de nivel. Nos encontramos con imponentes desfiladeros, que, sin tienes algo de vértigo, pueden ser impactantes, pero nada difícil de superar. Quizás, el mayor problema puede ser el viento, cuya fuerza en ocasiones acentúa la sensación de inseguridad.
He realizado este camino en unas 20 ocasiones. En la mitad de ellas, sin ningún tipo de problema. En la otra mitad, con un viento fuerte que incomoda. En ocasiones puntuales, el viento es tan fuerte que puede ser un verdadero problema. Por ello, es importante estar atento a la meteorología.
Panorámica de uno de los desfiladeros del camino con viento moderado. Puede ser superior.
Cuando superamos las ultimas curvas del camino, encontramos un paso espectacular, y al mismo tiempo muy sencillo, que nos introduce ya en la meseta de Teno Alto. Nos recibe allí un espectacular Tagoro, sitio de obligada parada y elemento singular de esta ruta. Se trata del Tagoro de Bujamé, ubicado en un punto estratégico y que pervive desde la época prehispánica.
Sobra decir que se trata de un lugar mágico y especial, que hay que conservar de forma rigurosa. Pero, por si acaso, lo recalcamos en este humilde blog.
Tagoro de Bujamé
Una vez nos introducimos en la meseta, el recorrido continua ascendente, aunque con menor pendiente. Aquí el terreno cambia, y pasamos de la roca escarpada de la pendiente anterior, a un terreno más suelto. El camino está perfectamente señalizado. Un lujo.
Ascendiendo por la meseta de Teno
Tras un cruce señalizado, pasamos por un tramo de pista asfaltada que nos conduce hasta el caserío de Los Bailaderos, principal núcleo de población del macizo de Teno, solo superado por el caserío de Masca.
Llegando a Los Bailaderos, principal caserío de Teno. Ganado caprino en Teno.
En este punto decimos adiós al Camino del Risco, uno de los senderos más emblemáticos de la isla. Si deseas más información oficial sobre el camino del risco puedes visitar el siguiente enlace:
Quiero recomendar una parada obligatoria en este lugar. Si haces senderismo, por supuesto que puedes aprovechar para hacer un descanso, degustar los productos de la zona y consumir algo en los establecimientos locales. No olvidemos que es fundamental contribuir de forma sostenible y sensata al desarrollo de estos espacios rurales. Si vas en plan trail running y tienes prisas, pues también. Una pequeña parada para disfrutar del lugar y comprar algo siempre viene bien.
A continuación, nos toca cambiar de sendero homologado. En el centro del caserío, perfectamente indicado, tenemos el desvío que nos indica la dirección hacia Punta de Teno, a través del sendero PR-TF-51. Tras avanzar por una pista asfaltada que atraviesa el centro de la meseta de Teno, llegamos a un punto señalizado donde nos desviamos a la derecha, para empezar la bonita bajada hacia la Punta de Teno.
Comienzo de la bajada a Punta de Teno.
En este tramo, el sendero, siempre bien señalizado, va sorteando la pista asfaltada y pasando por pequeños caseríos hasta llegar a Las Cuevas. Nos encontramos con un pequeño tramo de roca que serpentea hasta el fondo de barranco y llegamos a una antigua pista cerrada para el paso de vehículos. Seguiremos por esta pista hasta empezar a divisar la plataforma de Teno Bajo.
Pista de acceso a la última parte de la ruta en el caserío de Las Cuevas, PR TF 51.
Continuando por la pista tendremos que atravesar una puerta de un cercado para el ganado caprino, que es importante volver a dejar cerrada. Aunque parezca que no podemos continuar, el camino homologado pasa por este punto. La valla es solo para evitar el paso de cabras.
Paso cercado para cabras.
A menos de un kilómetro de distancia llegaremos a otro de los puntos especiales de la ruta. En un inesperada plataforma encontraremos un pequeño refugio construido con piedras, desde donde ya podremos avistar toda la plataforma de Teno Bajo y la espectacular Punta de Teno, extremo occidental de la isla. Se acaba aquí el recorrido por un lugar mágico como Teno Alto, donde el viento suele reinar a sus anchas. Les dejo video del lugar.
Plataforma con vistas al mar en el descenso a Teno Bajo.
Solo nos queda el ultimo tramo de descenso hacia el mar, para disfrutar de un paisaje sobrecogedor y de ejemplares majestuosos de cardón.
Cardon. Euphorbia canariensis.
El sendero PR-TF-51 acaba justo en la carretera TF-445, y en unos pocos minutos estaremos en la Punta de Teno. Durante este tramo nos encontraremos con un paisaje agreste y precioso, aunque también con alguna desagradable sorpresa, como la presencia de invernaderos abandonados y basura en un entorno natural protegido.
Invernaderos abandonados y residuos en Punta de Teno.
Al llegar la final del recorrido, nos espera un baño en las aguas más limpias y bellas de la isla. Las calas de la Punta de Teno, no hace mucho masificadas y llenas de vehículos, se encuentran hoy protegidas del acceso a vehículos, por lo que podremos disfrutar de un baño y una estancia tranquila, con la imponente vista de los Acantilados de Los Gigantes como colofón a una experiencia inolvidable.
Punta de Teno y vistas a los Acantilados de Los Gigantes.
Lo dicho anteriormente, tras el baño, puedes volver caminando por la carretera TF-445 o tomar el bus que te llevará de nuevo al lugar de inicio en Cruz de Toledo, Buenavista.
Solo me queda decir que espero que les guste esta maravillosa ruta y, como siempre que hablo de este lugar, I LOVE TENO.
Espectacular ruta en el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada que nos lleva a la primera y tercera cima de la península ibérica. Mulhacén 3478 metros. Veleta 3398 metros.¡Imprescindible!
En esta entrada de Caminantes de la vida comparto una ruta que siempre estuvo en mi mente. Me permito el lujo de calificarla como imprescindible, sobre todo, si eres amante de la alta montaña y de subir a grandes cimas. Si para colmo, como fue mi caso, te acompaña gente muy querida (mi hermano y hermana), pues ya está todo dicho. Eso sí, ten en cuenta que se trata de una ruta dura, y que tal como está explicada aquí, es para realizarla en verano, finales de primavera o inicio del otoño. En invierno la nieve lo cambia todo.
Sobre Sierra Nevada podríamos escribir ríos de tinta, pero no es el objetivo de este blog y tampoco queremos aburrir al personal. Existe una inmensa bibliografía sobre este Parque Nacional (en el apartado de Parques Nacionales de Caminantes de la vida podrás encontrar información interesante). Basta comentar que Sierra Nevada es esencia del paisaje mediterráneo de alta montaña y de uno de los lugares más espectaculares de España. En mi humilde opinión, te presentamos aquí la mejor ruta que se puede hacer para entrar en su corazón y subir a sus dos grandes colosos, con permiso de La Alcazaba. Así que vamos al lío y descubramos una dura ruta de alta montaña de las imprescindibles, si o si.
Aparcamiento de Hoya de la Mora (2.550 m). Punto de inicio y final de la ruta.
Para acceder a esta ruta tienes que dirigirte hacia la urbanización de la estación de esquí de Sierra Nevada, en el muncipio de Monachil, a pocos kilómetros de Granada capital de provincia. Como siempre, te dejo en este cuadro los detalles técnicos principales para poder afrontar la ruta con éxito. Recuerda que si tienes dudas, siempre puedes recurrir a guías profesionales.
Fuente y elaboración propia.
Empezamos a «dar pata» en el aparcamiento de Hoya de La Mora, a donde podemos llegar en coche o subir en transporte público. Desde este punto vemos perfectamente la cima del Veleta y hacia allí debemos dirigir nuestra mirada y nuestros pies. Aquí comienza una subida algo dura, pero como estamos frescos, muy asequible. El camino que sale del aparcamiento tiene miles de senderos secundarios y bifurcaciones, pero no hay que preocuparse, el objetivo está a la vista y es la cima del Veleta. La verdad es que no termino de entender como no existe un único sendero homologado y señalizado que suba al Veleta.
La realidad es que nos encontramos con una carretera asfaltada que sube casi hasta la cima, por la que podrías darte un largo paseo hasta casi coronar. La carretera serpentea por la subida para evitar la pendiente, y en torno a ella, se bifurcan una gran cantidad de caminos abiertos por el transitar de senderistas y caminantes. Creo humildemente que no tiene sentido, pues con un único sendero homologado y señalizado el impacto en el paisaje y la montaña sería mucho menor, pero la realidad es que puedes subir casi por donde te da la gana. Dicho esto, no te preocupes, que aquí todos los caminos llevan al Veleta (Roma), y solo hace falta levantar la cabeza para seguir en pos del objetivo. Mi consejo es que vayas siguiendo desde la Hoya de La Mora los caminos que en linea recta más se dirijan hacia la cima que tienes ante tus ojos.
Posiciones del Veleta. Parada del bus del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres Norte.
Si quieres hacer esta ruta mas suave, tienes la posibilidad de tomar el bus lanzadera del Servicio de Interpretación de Altas Cumbres y ahorrarte gran parte de la primera subida. El servicio es excelente y da información sobre todo el Parque Nacional. Te deja en las Posiciones del Veleta, ahorrando mucha subida pero también ahorrando mucha aventura. Tú decides.
Subiendo hacia el Veleta y la pista de los tres miles
Una vez llegamos a las posiciones del Veleta (reducto de combate de la Guerra Civil) tenemos los senderos que siguen subiendo hacia la cima. Nosotros, en esta ruta, hemos decidido dejar la cumbre del Veleta para el final, por lo que a partir de este punto, nos olvidamos de la cercana cima del Veleta y continuamos por la carretera asfaltada bordeando la montaña para dirigirnos al Mulhacén, techo de la península ibérica.
El primer objetivo es acercarnos hacía la pista de los tres miles y el refugio de La Carihuela. Hacemos algunos «zig zag» en la carretera hasta llegar a una clara bifurcación. Aquí la carretera asfaltada sigue hasta la cumbre del Veleta y se deriva una pista de tierra que nos obliga a bordear la montaña. Es el comienzo de la pista conocida como de los tres miles.
Cruce de la carretera con la pista forestal hacia refugio de la Carihuela.
En esta zona, aun siendo pleno verano, encontramos restos de nieve que nos alegran el paso. El recorrido comienza a ser cómodo pues la pendiente se hace más asequible. Una vez bordeamos el Veleta, comenzamos a descender siguiendo por la pista hasta llegar a un punto clave de la ruta. En una curva hacia la derecha, encontraremos un pequeño sendero que va hacia el llamado paso de Los Guías.
Si no padeces de vértigo y tienes unas mínimas nociones de transito vertical y en altura, lo mejor es coger este camino y disfrutar de una ruta singular y maravillosa, ahorrando de paso unos buenos metros de camino.
Intersección de la pista con el sendero que lleva al Paso de Los Guías.
Para los que amamos la montaña y la naturaleza, siempre es bienvenido dejar una pista y entrar en un pequeño sendero. Se trata de unos pocos centenares de metros que nos van llevando hacia un desfiladero por el que se ve claramente como se ataja el recorrido de la pista principal. Una vez llegamos al corte, nos espera de lleno el paso que está acondicionado con una cadena anclada a la roca.
El paso de Los Guías no es complicado. Con un poco de experiencia es solo una pequeña aventura divertida. Nada más. Pero ojo, si tienes vértigo o no estás seguro, lo mejor es dar marcha atrás y seguir por la pista. Tampoco se ahorra tanto camino y de valientes está lleno el cementerio. Nosotros hicimos el paso con confianza y seguridad, pero vamos, que si no te atreves, no pasa nada, la ruta no pierde interés.
Para hacer el paso solo hay que tener tres cosas bien claras:
Vigilar que no hayan cabras montesas en lo alto que puedan hacer caer piedras al asustarse con nuestra presencia.
Agarrarse bien a la cadena y caminar con paso firme.
Disfrutar de la experiencia pero con sensatez y sin hacer el payaso.
Paso de Los Guías.
Una vez superamos el paso, el sendero continua descendiendo hasta volver a enlazar con la pista. Hemos atajado un pequeño trecho.
Regresamos a la pista de los tres miles tras atajar por el Paso de Los Guías.
Ante nuestros ojos se abre un largo tramo de pista por el que hay que andar o correr con el imponente Mulhacén al fondo. Pasamos por el Portillo de Río Seco y a la derecha tenemos una maravillosa vista con las Lagunas del Río Seco. Hacia la izquierda tendremos que aprovechar los pequeños cortes para observar las vistas. La pista es prácticamente llana y muy cómoda, pero con viento fuerte e insolación, no se hace tan cómoda.
Portillo del Río Seco, con vistas hacia el Mulhacén, las Lagunas del Portillo Seco y la pista de los tres miles.
El siguiente objetivo es alcanzar el tramo de la Loma Pelá. Se trata del segundo tramo de atajo en el que abandonaremos la pista principal. El sendero se puede observar marcado en la loma desde la distancia. Si vamos fijándonos al margen izquierdo de la pista encontraremos fácilmente el inicio del mismo.
Desviación en la pista para coger el atajo por Loma Pelá.
En el sendero no solo cambia la amplitud del camino, sino también la pendiente. No es un tramo excesivamente duro pero de nuevo el viento puede jugar un papel esencial. Mientras subimos, el Mulhacén se esconde tras la loma. Uno de los momentos mágicos de la ruta es cuando vamos llegando al final de la misma y ante nosotros aparece ya la base del Mulhacén y el camino para su subida. La Laguna y el refugio de La Caldera aumentan la belleza de la imagen que aparece ante nuestros ojos.
En la arista de Loma Pelá, con La Laguna de la Caldera en primer término y el Mulhacén al fondo.
Tras coger un poco de aire y las fotos de rigor, comenzamos a bajar la Loma Pelá hacia el refugio de La Caldera, siempre visible a los pies del Mulhacén. Para encontrar la bajada correcta es necesario fijarse bien desde arriba, sobre todo si todavía queda nieve. Continua desde la misma arista de la loma a la que hemos llegado. No te desvíes.
Este tramo de bajada tiene algunas rocas sueltas y terreno movedizo, pero con las precauciones necesarias y paso firme no es peligrosa. Descendiendo vamos dejando la Laguna de La Caldera a nuestra derecha hasta superarla, haciendo ya el ultimo tramo que nos lleva al refugio de La Caldera, en los mismos pies del Mulhacén.
Bajando por el atajo de Loma Pelá hacia el refugio de La Caldera. Refugio de La Caldera. (3.065 m)
El refugio es un lujo. Por lo menos, cuando estuvimos nosotros, estaba todo perfectamente limpio y ordenado. Dan ganas de hacer la versión de la ruta en dos días para pasar la noche en un lugar tan sobrecogedor. Para ser un pequeño refugio de alta montaña no guardado está muy, pero que muy bien. Pero en nuestra aventura solo hay tiempo para un pequeño descanso, sobre todo intentando refugiarnos unos minutos del intenso viento.
La subida al Mulhacén no tiene ninguna dificultad técnica, más allá del posible viento. En nuestra subida, esta condición meteorológica adversa fue determinante, hasta el punto de casi hacernos abandonar. El ultimo desnivel que hay que salvar es de poco más de 400 metros. Sin embargo, la altura y los kilómetros acumulados hacen que no sea ningún paseo. En el tramo central, además, la pendiente es bastante acusada.
En la subida al Mulhacén
El sendero de subida desde esta vertiente se divide en dos caminos principales que se ven claramente desde la pista y el refugio. No hay pérdida posible. Ambos senderos confluyen cuando nos acercamos a la ultima arista que da acceso a la cima. En nuestra subida, sin duda lo peor fue el viento, con rachas de más de 100 km/hora que hacían tambalearse el cuerpo. De hecho, el ultimo tramo lo subimos a rastras, agachados para evitar la fuerza del viento. En este vídeo les dejamos un resumen de este paso.
Terribles rachas de viento llegando a la cima del Mulhacen
Por suerte, el viento no pudo impedir que coronáramos la cima. Llegamos al techo de la península ibérica para disfrutar de unas vistas espectaculares y de la sensación tan maravillosa que da la alta montaña en sus cimas. Arriba descubrimos que el terrible viento se encontraba principalmente en la vertiente oeste, por la que habíamos subido. En la cumbre, aun con viento, éste no se parece para nada a lo que hemos padecido en la subida, por lo que se puede disfrutar de un rato de descanso, fotos y sabor a victoria.
En la cima del Mulhacén, techo de la península ibérica.
Para broche de oro, llegamos arriba y no hay nadie. Bueno, mentira, si ves el siguiente vídeo verás que si había «alguien». Durante el rato que pasamos en la cima solo nos visitan otros tres montañeros, una situación casi inaudita para la época del año, en la que el viento y el coronavirus han tenido mucho que ver.
Sin ganas de dejar la cima (con mucho menos viento que la bajada que nos espera), no queda otra que emprender el regreso. Decimos adiós a las vistas desde el pico y comenzamos a descender de nuevo hacia el refugio de La Caldera.
Cabras montesas nos acompañan en el descanso en La Caldera
Tras un descanso en el refugio para descansar el cuerpo y descansar del viento, decidimos realizar la vuelta por la pista, bordeando Loma Pelá. De esta forma haremos una especie de pequeña circular y no volveremos sobre nuestros pasos.
El regreso hacia la zona del Veleta se hace largo, siempre llaneando con pequeñas pendientes por el tramo de pista, descubriendo nuevas vistas maravillosas hacia la parte de Capileira. Volveremos a pasar por los cruces con los senderos de Lomá Pelá y del paso de Los Guías por los que hicimos la ida, y en este caso seguiremos siempre el recorrido de la pista, sin pérdida.
Recorrido bordeando la Loma PeláLarga pista de vuelta a la zona del Veleta.
Hasta que llegamos de nuevo a la zona del Veleta, donde nos encontramos el cruce con la carretera que sube hasta casi la cumbre. Ya con cansancio acumulado emprendemos el ascenso, con el mismo «truco» que en la subida desde Hoya de La Mora: mirada al frente y enlazar los senderos que nos llevan directos a la cima.
Llegamos al cruce para subir el Veleta.
La subida se hace dura por la acumulación de horas y kilómetros en las piernas, aunque es muy corta. Así que, si llegas cansado o cansada, piensa que solo queda este ultimo esfuerzo. Además, después de coronar el Veleta, sin has agotado las pilas por completo, siempre puedes usar el bus del servicio de interpretación de altas cumbres para realizar cómodamente la bajada hasta el parking de Hoya de La Mora.
Ultimas rampas del Veleta
La cima del Veleta no tiene nada que envidiar a la del Mulhacen. Las vistas son también espectaculares, en este caso sobre todo hacia el propio Mulhacén y La Alcazaba. Algo más expuesta, el viento se hace también notar (no se iba a llamar Veleta por que sí). Arriba la sensación es de estar a la misma altitud del Mulhacén, ya que a la distancia los menos de 100 metros de diferencia no se perciben. Les dejo dos imágenes de las muchas preciosas panorámicas que se pueden obtener en la cima.
Cima del Veleta con vistas hacia el Mulhacen y La Alcazaba.Desfiladero del Veleta y vistas hacia el norte.
Abandonamos el Veleta y vamos llegando al final de la aventura. Solo nos queda la tendida bajada hacia Hoya de La Mora, donde temprano por la mañana habíamos dejado el coche. La bajada es maravillosa para hacerla corriendo, si te quedan fuerzas. Como ya hemos disfrutado del paisaje de la zona en la ida, podemos terminar de soltar las piernas por unos senderos bien marcados que invitan al trote sin mucha dificultad técnica.
Bajando del Veleta a Hoya de La MoraMonumento Virgen de Las Nieves.
Tras pasar por el monumento a la Virgen de Las Nieves llegamos al final. Ya estamos en el parking, donde en épocas normales (no post-covid), te espera un kiosko y la posibilidad de tomar un refresco, una cerveza o lo que quieras, bien frío. Y sobre todo de disfrutar y volver a mirar hacia arriba, hacia la cima del Veleta, desde donde venimos.
Sinceramente creo que nos encontramos ante una de las imprescindibles. La posibilidad de hacer dos tres miles (la primera y la tercera montañas más altas de la península) en un solo día y sin grandes dificultades técnicas supone un gran valor añadido. Yo lo disfruté muchísimo. Ya sabes, solo hay que planteárselo y tirar adelante.
La opción más segura y asequible para subir, en una sola jornada, al tercer volcán más grande la Tierra, techo del Estado Español y de las tierras emergidas del Océano Atlántico.
Pico del Teide con vistas hacia la dorsal y la isla de Gran Canaria
Para bien o para mal, a la cima del Teide se puede subir con enormes comodidades. El Teleférico del Teide te deja casi en el pico, en la zona de La Rambleta, a 3555 metros sobre el nivel del mar. De ahí a la cumbre, queda solo el maravilloso tramo del Sendero Telesforo Bravo, que nos deja en la cumbre. Pero evidentemente, ¿a que esto no mola?
En caminantes de la vida apostamos por subir con fundamento, como dios manda. En esta publicación te contamos la ruta más sencilla y asequible para subir a la cima, partiendo desde el parking de Montaña Blanca. Hay otras rutas muy interesantes, quizás más atractivas, pero también más duras y/o complejas. Se puede ascender desde la otra vertiente pasando por Pico Viejo y desde el Portillo por el sendero de Montaña de Los Tomillos. Incluso, se puede ascender desde el nivel del mar, partiendo de la Playa del Socorro y realizando la ruta 0-4-0. Pero de todo ello hablaremos en otra ocasión.También se puede ascender en dos días, utilizando el refugio de Altavista para pernoctar. Es una opción muy interesante para ver amanecer en la cima con tranquilidad. Pero aquí apostamos por el reto de subirlo en una sola jornada.
Al pico del Teide, por quedar tan cerca de casa, he tenido la oportunidad de subir en multitud de ocasiones, la mayoría de ellas por esta ruta. Aprovechamos que el pasado 20 de junio subimos acompañados de un equipazo para documentar la ascensión.
Junto con el equipazo de subida conquistando la cima
Un aspecto muy importante a tener en cuenta es la necesidad de obtener un permiso para poder subir al Pico. El ultimo tramo tiene un control de acceso para evitar la masificación y que se supere la capacidad de carga en la cumbre. Puedes obtener el permiso en http://www.reservasparquesnacionales.es .
Los detalles técnicos de la ascensión por Montaña Blanca son los siguientes:
Fuente y elaboración propia.
Como hemos dicho, la ruta comienza en el parking de Montaña Blanca, en la carretera TF-21. Ojo porque el parking no está vigilado. Junto al parking tenemos la señalización del sendero nº7 del Parque Nacional, con toda la información necesaria sobre la ruta explicada en dos paneles.
La primera parte del recorrido transcurre por la pista de Montaña Blanca. Se trata de una pista en perfectas condiciones que se encuentra cerrada a vehículos, salvo aquellos de emergencia, vigilancia y gestión del parque nacional. La pendiente es siempre ascendente pero de forma suave y llevadera.
Por la pista de Montaña Blanca iniciando la ruta.
Sin desviarnos de la pista en ningún momento, pronto llegamos al primer cruce importante. Nosotros seguiremos en línea recta por la pista, perfectamente señalizada, y a la derecha podríamos tomar el sendero de montaña de Los Tomillos, que nos acercaría hasta el Portillo o incluso hasta la zona de la Fortaleza para seguir la ruta 0-4-0 hasta el mar.
Cruce con sendero de Montaña de Los Tomillos.
Durante todo el tramo de pista, el paisaje es absolutamente volcánico e inhóspito. Un enorme desierto de roca con espacios abiertos sobrecogedores nos acompaña en todo momento, siempre con el inmenso cono volcánico del Teide vigilando. En este desierto de roca, de repente encontramos especies vegetales tan singulares como el tajinaste azul del Teide, que en esta época del año se muestra maravilloso con sus flores.
Ejemplar de Tajinaste azul del Teide. (Echium Auberianum)
Sin perdida alguna nos vamos acercando hasta la base de la montaña. Cuando se llega al cruce de caminos y se abandona la pista que sigue hasta la cima de Montaña Blanca es cuando uno se da cuenta del muro que tiene enfrente. El cambio de pendiente es brutal y la sensación de estar al pié de la montaña es literal. En este punto comienza la subida en sí al cono volcánico.
Base del Teide.Comienza el ascenso al cono, siempre bajo la ruta del sendero nº7
Pronto vamos ganando en altura y ascendiendo. Comenzamos a ver el circo de las Cañadas del Teide bajo nuestros piés, y se va notando la verdadera altura del coloso.
Pista de Montaña Blanca, Circo de las Cañadas del Teide desde la mitad de la ascensión.
El tramo de subida desde la base del cono hasta el refugio de Altavista no es excesivamente duro. La pendiente ya es acusada, pero el sendero transcurre sobre un firme estable y se hace fácil ascender. Pronto veremos una antena y la silueta del refugio, al que llegaremos para hacer aunque sea un pequeño descanso.
Refugio del Altavista. 3270 metros.
Personalmente, creo que el tramo desde el refugio hasta La Rambleta es el peor. Pasamos por una serie de coladas de lava de grandes rocas. La pendiente es elevada y la vista hacia arriba no deja casi ver la cima.
Del refugio a La Rambleta.
El siguiente punto clave de la ruta es La Rambleta, estación superior del Teleférico del Teide situada a 3555 metros de altitud. Es increíble (para bien o para mal, más bien para mal) que esta infraestructura esté aquí arriba. Pero así es el turismo amigo. Por suerte, en este punto disponemos de un mirador espectacular hacia el Llano de Ucanca y el Circo de Las Cañadas. Vale la pena una pequeña parada antes de afrontar el tramo final. En este punto se encuentra el control de acceso al pico. En nuestra expedición no había control, ya que por la situación del covid 19 estábamos prácticamente solos.
La RambletaMirador del La Rambleta y base superior del Teleférico del Teide.
Una vez pasamos el control nos enfrentamos al ultimo tramo del sendero Telesforo Bravo para llegar al pico. Las coladas de rocas van dejando paso a materiales más sueltos del crater. La pendiente es muy acentuada y la altura ya hace que sea un tramo serio a tener en cuenta. Pero cada vez que levantamos un poco la cabeza vemos la cima ahí mismo, por lo que las piernas avanzan y avanzan.
Ultimo tramo de ascenso.
Y llegamos. Las vistas son dignas de la cima más alta de España. En un día despejado se pueden observar incluso las 7 islas canarias. Como las imágenes valen más que mil palabras aquí les dejo tres perspectivas y un vídeo a modo resumen.
Vistas hacia la dorsal y Gran CanariaVistas hacia el Llano de Ucanca y el sur. Vistas hacia el Macizo de Teno y la isla de La Palma.
Esta ultima ascensión que ha servido para documentar la ruta, la realizamos el 20 de junio de 2020, con los aeropuertos de las islas cerrados por la crisis sanitaria del covid 19. Debido a ello, cuando llegamos a la cima Pedro y yo los primeros, no había nadie. He subido al Teide en muchas ocasiones, pero nunca había estado solo en la cima. Impresionante. Aquí les dejo un vídeo sobre la situación.
Poco a poco van llegando los miembros de la expedición a la cima, y pasamos un ratito más largo de lo habitual en la misma, debido tanto a buen tiempo como al hecho de estar solos y relajados. Pero claro, pronto toca bajar.
El camino de vuelta es exactamente el mismo. Por lo que solo apuntar tres detalles. El comienzo de la bajada no es muy apto para correr, salvo que tengas muchas fuerzas en los pies. A partir del refugio hacia abajo la cosa cambia, y la bajada anima a dar unas zancadas en un sendero zigzagueante muy apetecible. Una vez en la pista, se puede seguir bien al trote, pero ojo, que ésta se hace muy larga, parece que ya hemos llegado pero queda un buen trecho.
Y así terminamos esta imprescindible ruta de montaña, con un ramo de margaritas del Teide como homenaje para todos esos caminates de la vida que se animen a subir a la cima del padre Teide.
En La Palma, la «isla bonita», tenemos una ruta espectacular y asequible que nos lleva al maravilloso interior de la Caldera de Taburiente y el Barranco de Las Angustias.
En el corazón de la Caldera de Taburiente
Te proponemos en esta ocasión una ruta circular (que otorga siempre cierto valor añadido) y de dificultad media a través del sendero PR-LP-13, que te llevará hacia el interior del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente y del Paisaje Protegido del Barranco de Las Angustias. Veamos sus detalles.
Resumen técnico. Elaboración propia. Perfil Longitudinal y distancia. Fuente: senderosdelapalma.es
Comenzamos esta aventura en el parking de La Viña, ubicado al final del camino del mismo nombre, al que podemos llegar con vehículo particular una vez pasamos el puesto de información turística del Parque Nacional. El lugar está perfectamente acondicionado y es relativamente amplio, así que, salvo en temporada muy alta, podemos dejar el vehículo sin problemas y prepararnos para la ruta.
Nos dirigimos al final de parking y allí, ya encontramos las señales del PR-LP-13, sendero que guiará toda nuestra ruta y que viene desde el núcleo de Los Llanos de Aridane. Rumbo hacia el mirador de Los Brecitos y Barranco de Taburiente empezamos el recorrido.
Comienza la subida al mirador de Los Brecitos.
El sendero pronto se pone cuesta arriba. Como puedes observar en el perfil longitudinal, nos encontramos, nada más empezar, con la parte más dura de la ruta. Se trata de una subida de unos 6 km, con pendiente bastante constante, y con un camino que zigzaguea por la ladera oeste del barranco para llevarnos desde los 220 a los 1089 metros de altitud, con un desnivel positivo de 869 metros.
El sendero se va cruzando constantemente con la carretera y transcurre por un paisaje rural de cultivos, salpicado por pequeños pinares y monteverde. Hay que tener en cuenta que el acceso de la carretera está limitado a los propietarios de fincas de la zona y a los taxis que suben a excursionistas que deciden afrontar la visita sin subir el duro repecho de Los Brecitos, por lo que apenas te encuentras con vehículos.
Subiendo hacia el mirador de Los Brecitos.
Si seguimos la filosofía de «caminates de la vida» hacer esta subida es imprescindible. Puedes coger el taxi y hacer cómodamente el sendero interior del Parque Nacional y bajar hasta el aparcamiento, es una opción muy buena, sobre todo si vas con niños o personas sin un tono físico adecuado. Pero para nosotr@s, el sudor y el calentón de piernas que se viene subiendo a Los Brecitos, es música celestial. Además, teniendo en cuenta que estamos frescos como lechugas (acabamos de empezar) y que la subida asusta más de la realidad, tampoco es para tanto, pues nos encontramos con que el recorrido es cómodo. En definitiva, la subida es bastante asequible. Y el premio final, cuando llegas arriba, es maravilloso.
Interior de la Caldera de Taburiente desde el Mirador de Los Brecitos.
Personalmente creo que es uno de los mejores lugares del Parque Nacional y de la isla, y uno de los mejores de los que he estado en la naturaleza. De esos que se quedan grabados. La imagen de las imponentes paredes de la Caldera y el espectacular pinar de su interior, son sobrecogedoras. Así que nada, si vas en plan senderismo, lugar de parada obligatoria. Si vas en plan trail running, no tengas tanta prisa por aquí, detente al menos un poquito para tomar aire y disfrutar unos segundos.
A partir de Los Brecitos, el sendero cambia el rumbo y la pendiente de forma marcada y comienza claramente a introducirnos en el interior de la Caldera. Nos encontramos una parte con suaves bajadas y tramos de llano, siempre por un sendero impecable y bien señalizado. En la primera parte de este sector, sobre nosotros cuelgan las imponentes paredes de la Caldera, al tiempo que nos introducimos en el espectacular pinar y comienza a escucharse el sonido de su avifauna. Este tramo, de unos 4 km, se va alejando poco a poco de las paredes y discurre hacia el centro de la Caldera, buscando la «playa» de Taburiente y la zona de acampada.
En el interior de la Caldera, entre los Brecitos y la «playa» de Taburiente.
Durante esta parte del recorrido el rumor de agua es constante. En verano es posible que los pequeños riachuelos estén secos, pero en invierno, o tras días con lluvias, vamos cruzando pequeños barranquillos por los que discurre juguetona el agua. Cuando estamos aproximadamente en la mitad de la ruta, el sonido del agua aumenta, y llegamos a la conocida como «playa» de Taburiente, y que viene a ser el único curso de agua fijo existente en el archipiélago canario.
La «playa» es en realidad una zona amplia y llana por la que discurre el arroyo de Taburiente en su curso hacia el barranco de Las Angustias. Lugar que aprovechan los excursionistas y senderistas para refrescarse. Algunos incluso sacan sus toallas y toman el sol, por lo que llega a parecerse verdaderamente a una playa.
Playa de Taburiente
Tras una pequeña parada para descansar y refrescar el cuerpo, siempre respetando escrupulosamente el entorno y evitando su deterioro, cruzamos al otro lado del arroyo, para enseguida encontrarnos con las instalaciones del centro de información del Parque Nacional y la zona de acampada.
El lugar está muy bien acondicionado, y la verdad es que dan ganas de estar unos días allí de acampada, en un sitio tan espectacular. Apuntamos en la libreta hacer alguna ruta larga por la isla pernoctando en este lugar. Una breve parada en el centro de visitantes es también muy recomendable. ¡Que no todo es correr y correr!
Abandonamos con tristeza este precioso lugar, pues es de los pocos que conjugan con maestría la presencia de elementos e infraestructuras humanas con el respeto a la naturaleza, para seguir por nuestro sendero PR-LP-13. Comenzamos a partir de aquí a bajar en serio, pues nos encontramos con un tramo de unos 2 km de pendiente pronunciada, pero como todo el recorrido, en un sendero perfectamente habilitado y sin ninguna dificultad técnica.
Antes de llegar a Dos Aguas, nos encontramos con un pequeño desvío que nos lleva a la llamada Cascada de Colores. En mi recorrido estaba previsto acercarme a este punto, ya que había visto en algunas publicaciones, que pese a ser un lugar de origen antrópico, era bastante interesante. Sin embargo, justo en el cruce, unos caminantes de la vida que venían de vuelta me comentaron que la cascada estaba prácticamente seca. Teniendo en cuenta las prisas que a veces llevamos y la hora de salida del avión para volver a casa, decidí no acercarme al lugar. Aun así, queda apuntado en la libreta. Si volvemos por esos lares en condiciones de humedad y escorrentía más alta, pues nos acercaremos. Te dejo por aquí el enlace de un blog donde nos cuentan muy bien cómo es este lugar, pues de estos blogs, se alimentan corazones inquietos, y me encanta dar publicidad a experiencias similares a las que a mi me gusta contar.
Durante la bajada abandonaremos los límites del Parque Nacional y nos introduciremos en el Paisaje Protegido de Barranco de Las Angustias, salida de las aguas y de las personas hacia las zonas habitadas de Los Llanos de Aridane.
Bajada y salida de la Caldera por el Barranco de Las Angustias
Tras este tramo, la bajada pierde pendiente y nos encontramos con un sector de la ruta muy cómodo. El sendero discurre mucha veces junto al arroyo, y observamos como el pinar va dejando paso a vegetación de fondo de barranco. Como suele suceder, estas bajadas se hacen un poco largas, fruto del cansancio de la jornada, pero el espectacular entorno natural y el sonido del agua hacen que se lleve muy cómodamente.
Pronto habremos llegado a la parte baja del barranco y nos encontraremos con el punto de partida, en el parking de La Viña. He de decir que en el ultimo tramo, por desgracia, nos encontramos con importantes poblaciones de rabo de gato, una especie exótica invasora que supone un peligro muy importante para la flora y el ecosistema local. Esperemos que las administraciones gestoras de estos espacios naturales, vayan tomando cartas en el asunto para remediar o minimizar este problema.
El rabo de gato, especie exótica invasora, está colonizando las partes bajas del barranco, con el peligro para la flora local y el conjunto del ecosistema.
Una vez en el punto de partida, tenemos la suerte de estar muy cerca de Los Llanos de Aridane, un pueblo precioso con muchos lugares para descansar de la caminata tomando un buen refrigero o comida.
Para muchos, ésta es la mejor ruta para hacer en la isla de La Palma. Sin duda, es la mejor para conocer el interior del Parque Nacional. Claro que la famosa ruta del bastón, mucho más de montaña, ofrece unos paisajes espectaculares. Pero de esa, quizás, hablemos en otro momento.
3 días de maravillosa aventura en solitario en el corazón de Los Pirineos y el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici.
Coll de Dellui. 2.577 m
«Carros de foc» es una ruta circular en el corazón del pirineo de Lleida y en el entorno del Parque Nacional de Aiguestortes i estany de Sant Maurici. Cuentan que en el verano de 1987, algunos guardas de la zona, de forma espontánea, decidieron dar la vuelta al Parque Nacional en un solo día para hacer una simple visita de cortesía a los otros refugios. A esta primera visita siguieron otras y así surgió el mito de la Carros de Foc. El por qué de este nombre, aun se desconoce. Con el paso de los años la ruta se ha convertido en un clásico del Pirineo y en una gran aventura romántica.
Se trata de una ruta de montaña de recorrido circular que une los 9 refugios que hay dentro del Parque Nacional d’Aigües Tortes i Estany de Sant Maurici. El recorrido entero en modo trekking se puede realizar en unos 6 días aproximadamente. Si prefieres la opción del trail running, evidentemente puedes reducir el tiempo, hasta tal punto que algunos especialistas y auténticos animales la realizan en un solo día. Eso sí, puedes empezar por el refugio que quieras y hacerla en el sentido que prefieras. En cada refugio te sellarán una especie de pasaporte (forfait) que certifica tu paso.
Ruta carros de foc y refugios con tiempos en modo trekking. (Fuente: carrosdefoc.es)
Como habéis visto en el título de la entrada, y básicamente por motivos de tiempo y logística, yo me decidí por realizar media ruta, introduciendo en el recorrido el paso por el Portarro d´Espot para unir la media circular, y aprovechando al máximo los tres días de montaña.
Resumen y detalles técnicos. Elaboración propia.
Si tienes alguna duda o puedo ayudarte en algo, no dudes en dejar tu comentario.
Comenzamos esta aventura de tres días en Espot, pequeña localidad de montaña dentro de la comarca del Pallars Subirá, en el pirineo de Lleida, y que constituye junto con Boí, el principal acceso al Parque Nacional de Aiguestortes i Estany de Sant Maurici. En el precioso casco del pueblo se encuentra el centro de visitantes del Parque y la parada de taxis 4×4 que realizan la aproximación al mismo, ya que no está permitido acceder en vehículo particular. Lo mejor es contactar previamente con el servicio de taxis y/o acudir temprano para intentar conformar un grupo, ya que si bien es cierto que hasta el Estany de Sant Maurici sube mucha gente y rapidamente se van llenando los taxis, no sucede lo mismo con el trayecto hasta Amitges, donde comenzaremos la ruta. Por eso, si vas solo o en grupo pequeño, y no quieres pagar un dineral por el trayecto, deberás tener un poco de paciencia y esperar a que se conforme un grupo de 6-8 personas para subir. El trayecto no es muy cómodo, y se va dando botes y saltos continuamente por el estado de la pista, pero el paisaje ya comienza a merecer la pena y hace más ameno el trayecto de aproximadamente 30 minutos.
Centro de Espot rodeado de montañas y la orilla del río Escrita
ETAPA 1. Amitges – Joan Marie Blanc. Una vez descendemos del taxi y estiramos las piernas, nos encontramos de entrada con en el Estany de Amitges, desde donde podemos divisar uno de los lugares más emblemáticos del parque: Las Agujas de Amitges. Se trata de unos colosos de piedra granítica modelados por la erosión glacial y que son lugar ideal para la escalada. Colocada la mochila y con todo preparado, comenzamos la ruta siguiendo las señales amarillas de la carros de foc, que en este caso, coinciden con el sendero descendente que nos lleva hacia el refugio de Amitges, el Estany Ratera y el Estany Sant Maurici. Son las 10.45 horas.
Gran Estany de Amitges
A unos pocos metros nos encontramos con el edificio del refugio de Amitges, donde puedes solicitar que te sellen el forfait, y continuando con el descenso por un sendero muy asequible nos vamos acercando al valle del Estany Ratera, donde la vegetación comienza a ser más frondosa y agradecida, debido a una menor altura. Junto con el Estany Sant Maurici, son los lagos más «verdes» que encontraremos en esta ruta, nada que ver con los lagos alta montaña que nos aguardan más adelante.
Refugi de AmitgesEstany Ratera
Una vez en Ratera, seguimos las señales amarillas, que en este caso coincidirán con las señales del sendero del Parque que nos lleva hasta el Estany de Sant Maurici, pasando por la gran cascada. Se trata de un sendero serpenteante y descendente que se introduce bajo la vegetación (uno de los pocos puntos de la ruta para disfrutar de sombra). Aunque llevemos poco tiempo andando, vale la pena una pequeña parada para disfrutar de varios puntos de la cascada.
Cascada de Sant Maurici
Poco a poco el sendero se va aclarando, pues nos acercamos al famoso Estany de Sant Maurici. Se trata de un punto icónico y que da nombre al Parque Nacional. Y no es extraño, si tenemos en cuenta su increíble belleza. Sin embargo, también se trata de uno de los puntos más saturados de visitantes. Continuamente llegan taxis cargados de gente, pues es lugar de visita obligada para los visitantes del parque, así como lugar de salida de varias rutas y excursiones. El lago se encuentra rodeado de vegetación en la que predomina un bello pinar, y una vez bordeado un pequeño tramo llegamos a una zona descampada donde se encuentra la caseta de información del parque y la parada de los taxi 4×4. Desde este punto, y ya con la imponente figura de Els Encantats al fondo, continuamos las señales amarillas que en este caso siguen las indicaciones hasta el refugi de Ernest Mallafré, al que llegaremos al cabo de solo unos minutos.
Estany de Sant MauriciRefugi Ernest Mallafré
Tras sellar el forfait y reponer agua, continuamos por el camino que nos llevará hacía el El Encantats y el Valle del Monestero. En esta zona si que debemos fijarnos bien en el mapa y elegir bien el camino, incluso preguntando en el refugio, ya que no está muy bien indicado. De todos modos, si llevas el track, no será necesario.
Este tramo de la ruta es quizás la parte más bella en cuanto a «paisaje verde». El sendero es muy cómodo, sin prácticamente pendiente, y atraviesa todo el valle entre las montañas. También ayuda a mejorar el cuadro el hecho de encontrarnos en uno de los lugares menos transitados del parque, donde prácticamente encontrarás solo las señales amarillas y alguna indicación hacia el Estany y el Coll de Monestero.
La visión mágica de El Encantats, dos imponentes picos de rocas metamórficas que alcanzan los 2847 metros, domina toda la zona. Se trata de otro de los lugares icónicos del parque y de la ruta que te enamorarán. Luego atravesamos el valle del Monestero, con el pequeño Estany monestero, incrustado en los prados bajos.
Els EncantatsEstany Monestero
En mi pequeña aventura, y con vistas a coger fuerzas para la subida al monestero, almorzamos algo en medio del silencio absoluto del valle, rodeado de sobrecogedora naturaleza.
Comedor improvisado en medio del Valle del Monestero.
Aviso a navegantes. Es duro. Probablemente la parte más dura de las tres etapas. Cuando nos acercamos al borde del Valle y nos encontramos con la pared de acceso al Coll del Monestero ya se atisba su dureza. Pero una vez comienzas a subir te das cuenta de que, lo que a lo lejos parecía pequeño, es ahora inmenso. La pendiente se va acentuando conforme vamos subiendo, al igual que la inestabilidad del sendero, que al principio es consistente, pero que termina siendo un pedregal con tierra en el que las botas resbalan continuamente. Por suerte, cada vez que levantamos la cabeza nos vamos guiando por las señales amarillas, que en este tramo son abundantes para intentar dirigir el sinuoso camino de subida.
Subiendo al Monestero. Tramo final de la subida de gran pendiente y terreno inestable.
Todo el esfuerzo merece la pena una vez llegamos al Coll de Monestero. Desde los 2877 metros del paso, se pueden observar kilómetros y kilómetros de enormes montañas. La visión de la Cordillera Pirenaica es espectacular en toda su inmensidad. Hacia una vertiente divisamos el Valle del monestero, por el que hemos llegado, y hacia la otra tenemos el valle que nos lleva al Estany Negre y otros pequeños lagos. A un lado, y a unos pocos metros, casi tocamos la cima del Pic de Peguera, con sus 2983 metros, pero pese a que dan ganas de acercarse un momento, el tiempo apremia y todavía queda camino.
Coll de Monestero
Para terminar la etapa del día 1, nos queda bajar hasta el Estany Negre y el refugio de Joan Marie Blanc. La primera parte del descenso es bastante cómoda, sin embargo, antes de terminar la zona de mayor pendiente, nos encontramos con un tramo con bastantes rocas grandes y no muy bien señalizado. Ojo porque aquí, si no estas atento, si puedes desviarte. Yo tuve que retroceder en un punto para volver al camino correcto. Y desde allí todavía no se divisa el refugio. Eso si, las vistas del Estany Negre son fantásticas. En esta vertiente, la vegetación arbórea que rodea los lagos es menor, pero su belleza quizás es aun mayor, ofreciendo una estampa maravillosa de lagos agrestes y de alta montaña.
Después de una larga jornada el cansancio ya es evidente, así que cuando llegas al fondo del valle y encuentras el cruce señalizando el refugio es un alivio. Aun así, todavía desde este punto hasta el mismo queda un buen trecho bordeado el lago. Este camino, lo tendrás que volver a hacer al día siguiente para, una vez llegado al cruce, volver a incorporarte a la ruta.
Bajando el Monestero hacia Estany Negre.
Otro de los momentos mágicos de esta ruta es cuando aparece ante tus ojos el Refugi de Joan Marie Blanc suspendido sobre el Estany Negre. Es maravilloso. Llegamos a las 18.00 horas, tras 7 horas y 15 minutos. Allí ya toca sellar el forfait, cenar en compañía de otros aventureros y dormir, pero antes incluso, justo al quitarse las botas, puedes disfrutar de una cañita en un marco incomparable y recopilar datos sobre la experiencia del día. Un 10 para el personal del refugio.
Estany Negre y edifico del refugio justo en el centro del lago¿Qué más se puede pedir después de una dura jornada?
Etapa 2. Joan Marie Blanc – Estany Llong. Levantarse temprano para emprender una ruta larga es importante, pero si añadimos el espectacular amanecer que puedes disfrutar en la zona de Estany Negre, pues vaya si vale la pena. Tras un buen desayuno en el refugio emprendemos la marcha a las 8.00 horas rehaciendo el camino que recorrimos ayer y que bordea el lago hasta el cruce señalizado que nos indica el Coll del Monestero (hacia la derecha) o el Coll de Saburó y el refugi de Colomina (hacia el frente). Para seguir nuestra ruta continuamos rumbo a Colomina, en un camino que no dispone de tantas señales amarillas, pero que coincide plenamente con el GR 11-20 y su señalización, por lo que no tiene pérdida.
Amanece a las puertas del Refugi Joan Marie Blanc
Nada más superar el cruce comienza poco a poco la ascensión al Coll de Saburó, un paso a 2667 metros. En esta vertiente del parque el paisaje se va haciendo mucho más agreste, desapareciendo prácticamente la vegetación arbórea y predominado el paisaje de alta montaña y los espectaculares lagos. Pronto dejamos atrás el Estany Saburó. La subida, teniendo en cuenta que es la primera del día, no se hace muy exigente. Desde arriba podemos observar las dos vertientes y el sinuoso recorrido del GR 11-20.
En el Coll de Saburó con vistas hacia la vertiente Este y el Estany Saburó.
La bajada del Coll de Saburó es de las más bonitas de la ruta. El sendero es serpeteante pero con muy buen firme, y te lleva justo hasta el Estany de Mar. Una vez allí, el camino bordea todo el lago, en muchos tramos casi a pie de agua. Pese a ser un lago en el que se aprecia la mano del hombre, su paisaje con el edificio del refugi de Colomina al fondo, lo convierten en un lugar idílico.
Sendero bordeando el Estany Negre
Al final del lago llegamos al cruce donde se encuentra el refugi de Colomina. Lugar interesante pues es de los pocos puntos de la ruta donde se dispone de buena cobertura. Tras reponer agua, tomar algo de media mañana, sellar el forfait en el refugio y hacer la típica llamada familiar de rigor para decir que estamos bien, continuamos nuestra ruta por el GR 11-20, hasta llegar rápidamente al siguiente cruce de caminos. Aquí deberás abandonar el GR 11 -20, que continua hacia el suroeste para salir del parque y llegar hasta Boí, para continuar por el sendero 14 del parque que nos llevará hasta el Coll de Dellui y nuestra meta de hoy en Estany Llong. (En esta zona no existen muchas señales amarillas).
Refugi de Colomina.
De aquí en adelante nos encontramos con algunos kilómetros en los que el sendero llanea con pequeños sube y baja sin dificultad. Parte del camino transcurre por las antiguas vías de tren de la actividad minera de la zona, y seguimos encontrando pequeños lagos que salpican un paisaje agreste de alta montaña. Dejamos a un lado el Estany Tort y el Estany Cubieso, los dos grandes lagos de la zona, para llegar a los pies del Coll de Dellui. Ojo porque la señal indicativa está rota en la base, pero ya hice una sugerencia en la oficina de información del parque y espero que lo hayan subsanado.
Sendero sobre las antiguas vías del tren que bordea el Estany TortRecuerda que el baño en los lagos está prohibido. Dan ganas pero no se puede. Si acaso, mojarse la cabeza con el agua.
Ya veníamos advertidos de la dureza de la subida al Coll de Dellui por uno de los guardas del refugi de Joan Marie Blanc. Pero aun así, se hace duro. En mi caso también influyó la hora y la alta insolación. Lo bueno es que el terreno no es tan inestable como en Monestero y se sube bien. En la cima, a 2577 metros, las vistas son impresionantes y aprovechamos para comer. El paisaje sigue siendo de lagos, roca granítica, grandes picos y vegetación de alta montaña. Eso si, pese a la insolación, el viento hace necesario utilizar conrtavientos o algo de abrigo en el paso.
Coll de Dellui, con Estany Cubieso y Estany Tort al fondo. Vertiente por la que bajamos el Coll de Dellui, con el Estany Dellui al fondo.
Si hacemos la ruta en el sentido propuesto, la parte de bajada es mucho menos pendiente, salvo en los primeros metros, por lo que es bastante cómoda, pero también se hace enorme. Una vez llegamos al Estany Dellui nos encontramos con una zona muy bonita de prados y pastos altos. Aquí nos encontramos el cruce que nos dirige hacia el Planell de Aigüestortes, por lo que el paisaje está algo más antropizado. Nosotros deberemos obviar este cruce y seguir las señales amarillas de carros de foc y las que nos indican el refugi de Estany Llong, ya que en esta zona ya hemos terminado el sendero 14 del parque. Ojo en esta zona, nos encontraremos un paso complicado a través de grandes rocas, donde el sendero prácticamente desaparece. Sin embargo, es poco probable perderse (menos si llevas el track o utilizas bien los mapas). Cruzando esta zona se puede divisar el gran valle del Planell de Aigüestortes. Como buen geógrafo, nos apañamos con el mapa y el sentido de la orientación.
Ganado descansando a los pies del Estany Dellui.
Una vez superado este tramo, nos encontraremos con una cómoda pero larga bajada hasta Estany Llong, en la que el paisaje va cambiando profundamente, adentrándonos en un pinar espectacular donde predomina el maravilloso sonido de las aguas tortuosas que continuamente se cruzan en pequeños riachuelos. Tras una larga jornada de caminata, con el cansancio acumulado, la bajada se hace larga hasta que por fin aparece el refugi de Estany Llong. Reconozco que este ultimo tramo fue la única vez en toda la ruta que me sentí verdaderamente cansado y tuve que tirar de auriculares y Pearl Jam para motivarme.
Bajando hasta Estany Llong
Llegamos al fin de la ruta de hoy a las 16.15 horas, después de 8 horas y 15 minutos. En el refugio tomamos un merecido descanso, una ducha y sellamos por ultima vez el forfait, para luego inspeccionar los alrededores y descansar al borde del pequeño río que se encuentra al lado, mientras esperábamos por la cena.
El refugio es más autentico, de pura montaña, y está gestionado de forma maravillosa por sus guardadores. Rica cena en compañía de otros aventureros y a dormir.
Refugi de Estany Llong al caer la noche.
Etapa 3. Estany Llong – Espot. A las 6.45 horas estamos en pie, ya que el desayuno se sirve desde bastante temprano y hay que aprovechar bien el día, pues hoy tenemos que coger avión de vuelta en el aeropuerto de Barcelona y estamos perdidos en medio del pirineo.
Tras un rápido desayuno salgo el primero del refugio con las botas puestas. Los alrededores ya han sido explorados la tarde anterior, por lo que ya tengo claro el camino a seguir. Saliendo del refugio nos dirigimos hacia el lago. Aquí decimos adiós a la ruta de carros de foc, que continua a través del sendero 3 del parque, que lleva al Planell de Aigüestortes y que antes se bifurca con el sendero que nos lleva al Coll de Contraix y el Refugi de Ventosa y Clavell. Nosotros cogemos en dirección contraria, por el sendero 3 del parque pero hacia el noreste, siguiendo las indicaciones del Portarró d´Espot.
Amanece en Estany Llong
La subida es bastante cómoda, tendida pero sin excesivas pendientes. El camino está fenomenal. Se nota que era la principal vía de montaña para unir Espot y Boí. Predominan los prados de alta montaña y nos encontramos con bastante ganado. Atrás quedan el Estany Llong y el Estany Redó, preciosos. Si dispones de tiempo, vale la pena darse un pequeño salto hasta el Estany Redó, por una bifurcación del sendero de ida y vuelta perfectamente señalizada.
Subiendo el Portarró en compañía
En una hora, aproximadamente, hemos llegado arriba del Portarró. El lugar es una estampa del típico paso de montaña. El ganado deja paso a los Isard y otras especies de cabras montesas que danzan sobre las rocas.
Paso del Portarró
Arriba la panorámica de todo el parque es increible. Especialmente las vistas hacia el Estany de Sant Maurci, por donde bajaremos, y hacia Amitges y sus agujas.
En el Portarró con vistas hacía Estany de Sant MauriciAmitges desde el Portarró
Una vez vamos descendiendo, los prados dejan paso a pinares y algunas caducifolias, introduciéndonos en un bello bosque cubierto y lleno de pequeños riachuelos que van a parar a Sant Maurici. Tras el susto del encuentro con un jabalí que sale de la nada y se marcha a todo tren, hacemos una parada para comer algo en uno de los múltiples pequeños puentes y riachuelos que cruza el sendero.
Bajando hasta el Estany de Sant Maurici. Avituallamiento bajo el rumor de las aguas tortuosas.
A las 11.30 horas estamos de nuevo en Sant Maurici. Pasamos por aquí el primer día más o menos a esta hora. Como ya no llevamos tanta prisa, podemos hacer una larga parada para disfrutar de este hermoso lugar. Luego, ya que quedan algunas fuerzas y ganas de caminar, dejamos los taxis en la parada y bajamos andando hasta Espot, por un sendero perfectamente señalizado que te lleva al centro del pueblo en una hora aproximadamente.
Estany de Sant Maurici
Ya solo queda almorzar y recopilar un poco de información para luego coger el coche y emprender el largo camino hacia el aeropuerto de Barcelona. En el vuelo de regreso a nuestra tierra canaria disfrutaremos del regusto que deja la aventura superada, el reto conseguido y la fascinante sensación de haber vuelto a disfrutar de la naturaleza a lo grande.
Para finalizar, les dejo el mapa del parque que utilicé y con el recorrido realizado. Si te gusta la naturaleza y la montaña, carros de foc y Aigüestortes es visita obligada en tu vida. Por mi parte, yo intentaré volver para hacer la otra media carros de foc o toda entera de un tirón.
Abrazos montañeros.
*Nota: Aunque me gusta hablar en plural, esta aventura fue realizada en solitario. Ya sabemos que no es lo más recomendable en alta montaña. Pero la experiencia de reencontrarte contigo mismo y disfrutar del silencio y la soledad en este paraje, quizás hayan sido lo mejor de esta aventura.
Un paseo en territorio de volcanes con las mejores vistas del Teide.
Vistas del Teide desde la cima de Montaña Guajara
DETALLES TÉCNICOS:
En esta publicación te contamos una de las rutas de alta montaña más increíbles de la isla de Tenerife. Subir al Teide es una pasada, pero si puedes hacer esta ruta, no te dejará indiferente. Si tienes alguna duda o puedo ayudarte con algo, no dudes en dejar tu comentario.
Para empezar la ruta deberás dirigirte al Parador de Turismo del Parque Nacional del Teide, el más visitado y (para mí, aunque no soy objetivo) el más espectacular de todos los parques nacionales de España. El acceso es muy fácil. Se puede subir desde cuatro puntos diferentes de la isla y las carreteras están perfectamente señalizadas. Y si no, con el maps no tendrás problema para llegar. De entrada, la subida por las carreteras, atravesando el Parque Natural de Corona Forestal y el Parque Nacional del Teide, ya vale la pena. Una vez allí, puedes estacionar en el parking (ojo que se puede llenar porque es lo que tiene ser el parque nacional más visitado de España). Al lado del Parking, bien señalizado, tienes el sendero que te lleva hasta Montaña Guajara, a 2718 metros sobre el mar.
Una cuestión interesante a tener en cuenta es que podemos subir al Alto de Guajara haciendo una ruta circular, lo que tiene un importante valor añadido, haciendo uso de un tramo del Sendero 4 Siete Cañadas, el Sendero 5 Degollada de Guajara, el Sendero 15 Alto de Guajara y el tramo del Sendero 31 Cumbres de Ucanca desde la conexión en la Degollada de Ucanca, hasta su inicio en el sendero de Siete Cañadas, muy cerca Cañada Blanca. El sentido en el que hacer el recorrido ya lo eliges tu.
Yo prefiero subir por la parte oeste, por el sendero 15 (no te preocupes por la ruta, está perfectamente indicada). Solo tienes que dirigirte al parking de guaguas (autobuses) y seguir la dirección indicada. Tras un tramo llano y precioso donde encontrarás vegetación de alta montaña y paisaje volcánico llegarás al cruce señalizado donde comienza la ascensión. No es una subida muy dura, aunque a más de 2.000 metros, esto es siempre relativo y depende de tu preparación y experiencia. Coge aire y empieza a subir.
Empezando la subida y mirando atrás hacia el Llano de Ucanca
Conforme asciendes podrás divisar el impresionante Llano de Ucanca y toda la caldera de Las Cañadas empezará a estar bajo tus pies. Tras unos minutos de subida llega una de las partes más espectaculares de la ruta. El sendero se va cerrando entre dos crestas impresionantes y comienza a predominar el terreno rocoso. Podrás disfrutar de obsidianas y otras rocas volcánicas brillantes. Como si estuvieras en La Luna o en Marte. (Recuerda que está absolutamente prohibido llevarse material geológico de la zona, con importantes multas si te pillan. Pero vamos, que no lo vas a hacer).
Cresteando para llegar a la cima
Una vez alcanzas la cima, tras pasar un tramo espectacular de material piroclástico y en el que suaviza algo la pendiente, llegarás a uno de los lugares más espectaculares que he visitado en mi vida: La cumbre de Guajara.
Las vistas al Teide, techo de Canarias, son las mejores que puedes encontrar. Pero no solo eso vale la pena por eso; la visión de la inmensidad del Parque Nacional es sobrecogedora. La sensación de estar en un lugar inhóspito y los colores del paisaje volcánico son fascinantes. Además, si tienes suerte y hace buen tiempo, podrás observar en la distancia la silueta de varias islas (Gran Canarias, Gomera, Hierro y La Palma).
Guajara esconde un secreto menos conocido pero muy interesante. En esta cima se encuentran las ruinas del que fue el primer observatorio astronómico del mundo. En 1856, el escocés Charles Piazzi Smyth, llevó su telescopio allí para demostrar, por primera vez, que los sitios de gran altitud permitían la mejor observación astronómica. También sirvió para las mejores observaciones del paso del cometa Halley. En fin, una maravilla. Tocar las ruinas de esa humilde construcción e imaginar a esos primeros aventureros subir a esta montaña para hacer ciencia es maravilloso.
Al final del post les dejo un vídeo para que puedas visitar de forma virtual las panorámicas de esta maravillosa cima.
Algunas panorámicas desde la cima.
Con el padre Teide a la espaldaLas mejores vistas del Teide
Tras la parada obligatoria en la cima (aunque vayas haciendo trail running es imposible no parar un rato), toca una bajada espectacular. La primera parte no es muy técnica, pero es un autentica pasada hacerla corriendo. Los tenis van solos y ruedas con la pendiente perfecta montaña abajo entre coladas y material volcánico. En el sentido que he propuesto, la primera parte del descenso se realiza por la cara sur de la montaña, hasta llegar a una bifurcación que nos marca el sendero nº5 del parque, justo en la Degollada de Guajara. A partir de aquí, la bajada es más técnica y el sendero serpentea para superar la pendiente descendiente. No es muy larga y pronto llegaremos al cruce con la pista de Siete Cañadas (sendero nº4 del parque), que nos devolverá al punto donde iniciamos la ascensión. Ojo porque esta parte es una de las mas duras, pese a ser llaneando. La ruta de Siete Cañadas es un martirio. Sus largas rectas, pese a no tener desnivel, con el cansancio acumulado parece que no acaban nunca. Y aquí, si te llega el mediodía y el calor, y si ya te queda poca agua o está caliente, se te puede hacer el camino largo hasta el coche. Eso sí, el paisaje sigue siendo sobrecogerdor y estarás en todo momento en el corazón del Parque Nacional.
Bajando, bajando. Cruce de Siete Cañadas con la subida a Degollada de Guajara Regresando al punto de partida por el Sendero 31.
Una vez en el coche tienes dos ventajas. Uno, puedes visitar los Roques de García que están al lado, con su piedra del billete de las mil pesetas (si aguantas estar en un sitio increible pero lleno de gente). Dos, te puede tomar una caña en la magnifica terraza del parador de turismo. También tienes una imagen muy negativa, los restos del ultimo incendio en la zona. Está bien para percatarse de lo importante que es conservar un lugar tan increíble.
Vegetación de alta montaña asolada por el fuego.
Solo me queda terminar con un vídeo desde la cima y con algunas reflexiones personales. Si eres conservacionista y amante de la naturaleza, seguro te gustará.